Productividad e ‘Informe Fénix’

Que yo recuerde, nunca como ahora la palabra productividad ha estado tan utilizada para diagnosticar la situación económica de Catalunya y su evolución en lo que llevamos de siglo. Sin ir más lejos, en el ‘Informe Fénix’ ( IF en adelante), presentado hace unos días y en el que he participado, la palabra “productividad” sale 242 veces, lo que da una pista sobre el protagonismo del término en el documento y, no menos importante, la necesidad de aumentarla si es que queremos mejorar el nivel de vida en Catalunya.

Hace pocos días el presidente de Foment del Treball se refería en este mismo diario a la productividad y al IF, poniendo en duda que pudieran hablar economistas que, según su opinión, no pisan una empresa. Por eso me ha parecido oportuno repasar algunos conceptos de productividad pensando específicamente en el mundo de la empresa.

Hay que aumentar la productividad si queremos mejorar el nivel de vida de Catalunya

Lo que entendemos genéricamente como productividad es la relación entre el producto obtenido y los recursos utilizados para obtenerlo. Existen múltiples medidas dependiendo de lo que ponemos en el numerador (unidades producidas, valor…) y en el denominador (trabajo, capital, trabajo y capital). Sin embargo, la más habitual que se aplica en economía es la productividad aparente del factor trabajo: en el numerador el Valor Añadido Bruto, y en el denominador o bien el número de personas empleadas a tiempo completo (productividad por trabajador), o bien el número de horas trabajadas (productividad por hora). La ratio en cuestión tiene el problema que asigna la generación de valor añadido no solo al trabajo, sino también al capital (maquinaria, tecnología…), pero por facilidad de cálculo y fiabilidad de la información es la medida de productividad más ampliamente utilizada.

¿Y cómo se aplica a la empresa individual? La medida del trabajo es opcional (empleados, horas…) y la medida del valor añadido bruto se puede hacer por diferencias entre producción y compras externas (consumos y otros gastos de explotación). Este es un cálculo que anualmente aporta el ‘ Anuari de la pyme catalana’, una publicación en la que he colaborado durante muchos años, descansando en la información contable de cerca de 100.000 pymes. Hay otra vía de obtención de la cifra, por suma de tres grandes conceptos: gastos de personal (incluidas cargas sociales), amortizaciones y resultados antes de intereses y de impuestos sobre resultados.

A nivel catalán, siguiendo con datos del 2023 utilizados en el IF, los componentes del valor añadido (y determinantes de la productividad una vez aplicado el factor trabajo) en los agregados industria manufacturera y servicios se distribuyen así: 61-65% personal, 11-13% amortizaciones y 24-26% excedente bruto de explotación. Cada empresa puede calcular dónde se ubica con respecto a estas medias que, por cierto, presentan bastantes diferencias sectoriales, como veremos en un próximo artículo.

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