El aeropuerto de Barcelona resiste por ahora la crisis aérea derivada de la guerra en Oriente Medio, con récord de destinos y pasajeros intercontinentales pese a la incertidumbre global. En total, El Prat dispondrá de 62 conexiones de largo radio a lo largo del año, tres más que en el 2025, en un momento en el que la infraestructura se halla muy tensionada por el aumento constante de viajeros.
Las nuevas incorporaciones son la ciudad estadounidense de Seattle, operado por Delta Airlines, Lima (Level) y El Salvador (Iberojet). De esta manera, el aeropuerto cuenta con vuelos a 16 destinos de Norteamérica, 11 de Latinoamérica, 19 de África, 7 de Asia y 9 de Oriente Medio. Estos últimos han sufrido cancelaciones temporales desde que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, igual que ha ocurrido en los aeropuertos de todo el mundo, aunque las conexiones se han ido recuperando de forma progresiva.
La infraestructura afronta una etapa “exigente” con años de obras en las terminales, avisa la directora
Así, el crecimiento para este 2026 se prevé “estable y consolidado”, con un mercado internacional que muestra “cierta resiliencia” aún cuando el conflicto en Oriente Medio continúa, avanzó la directora de El Prat, Eva Valenzuela, durante la presentación este lunes del nuevo plan estratégico del Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona (CDRA).
De momento, el aeropuerto sigue rompiendo sus registros de pasajeros. Hasta abril de este año (últimos datos disponibles), la infraestructura transportó casi 17,4 millones de pasajeros, un 4,1% más que el año anterior. En el 2025 superó además su límite técnico de capacidad, con 57,5 millones de viajeros gestionados, ocho millones de los cuales fueron intercontinentales.
Desde el CDRA –ente formado por Aena, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Cambra de Comerç– consideran que El Prat tiene margen para sumar nuevos destinos de largo radio. La demanda indirecta entre Barcelona y destinos de Asia, Latinoamérica y Estados Unidos –personas que viajan haciendo escala– fue de casi 5,3 millones de personas, por lo que el incremento de los vuelos directos tiene potencial, añadieron.
Más aún en un momento en el que la conectividad internacional está en plena reconfiguración por la guerra en Oriente Medio. Los grandes centros aeroportuarios del Golfo Pérsico todavía no han recuperado su actividad normal, lo que está haciendo que las aerolíneas asiáticas vean la oportunidad de aumentar las rutas directas con Europa. Es el caso de la compañía de Taiwan Starlux, que la semana pasada anunció su intención de volar a Barcelona a partir del 2027.
Con todo, desde el CDRA advirtieron que la situación geopolítica presenta una alta volatilidad, con el aumento del precio del combustible para aviones y una posible escasez de queroseno como principales preocupaciones. Sobre el abastecimiento de fuel, las principales aerolíneas han subrayado las últimas semanas que ya no prevén problemas para este verano. La autorización de la Comisión Europea para que las compañías puedan comprar un tipo de fuel determinado de Estados Unidos ha dado aire a la industria europea de los viajes.
Ahora bien, el aeropuerto no podrá seguir creciendo ni en pasajeros ni en vuelos de largo radio de forma indefinida si no se amplía su capacidad, señalaron desde el CDRA. La gran ampliación de El Prat finalizará, si todo va según lo previsto, en unos diez años. Pero antes la infraestructura encara reformas de alto calibre en la T1 y la T2 que durarán años. Se abre una etapa “exigente”, avisó Valenzuela, en la que pasajeros y aerolíneas tendrán que convivir con estas obras.
