La etapa catalana del Papa esquiva la tormenta y brilla con luz propia

El acto más multitudinario de León XIV en Catalunya fue una vigilia de oración al aire libre. En Montserrat y en la Sagrada Familia también se había previsto que mucha gente estuviera en el exterior. “¿Qué pasa si llueve?”, se preguntó unas semanas antes. Al parecer, no había plan B aunque en 1982, cuando vino Juan Pablo II, ya hubo tormenta. La respuesta fue que los modelos de predicción meteorológica auguraban buen tiempo y que en los últimos años solo había llovido una vez en las fechas de la visita papal. No obstante, los nubarrones que se cernían sobre la etapa catalana del viaje de Robert Prevost eran otros; vinculados a la política, a la lengua, a aspectos internos de la Iglesia. Al final la tormenta no descargó sobre Barcelona. No solo pasó de largo; el sol fue radiante y los días que el Pontífice estuvo en Catalunya brillaron con luz propia. En otras coordenadas despertaron admiración.

A una semana de la visita, estalló la polémica por el catalán. Pero el detonante fue desactivado a tiempo por la diplomacia vaticana y el episcopado local, que movió ficha. “Al final, es el Papa que más catalán ha hablado”, celebra hoy una de las personas que protestaba entonces.

Josep Rull, presidente del Parlament, celebra los discursos del León XIV por su contenido y por el uso del catalán

Las alarmas saltaron con la publicación del misal y la bendición de la torre de Jesús solo en castellano. Los organizadores habían dicho que el Papa hablaría catalán y castellano, como hizo Benedicto XVI hace 15 años, pero la bendición de la torre que corona la basílica –como luego se vio– era uno de los momentos más icónicos y más mediáticos del viaje. La organización –en Madrid– define las tres etapas de la visita papal como tres piezas que encajan y se complementan muy bien. Siendo eso cierto, la celebración de la Sagrada Família era el motivo último y el acto central del viaje.

Lo cierto es que en las 48 horas del Papa en suelo catalán hubo más catalán del previsto de entrada. Había también otros elementos que pudieron provocar un incendio, como alusiones a la unidad de España en la homilía de la basílica. Aunque han trascendido, se neutralizaron y, en ese sentido, no ha habido más polémica.

El presidente del Parlament, Josep Rull, es una de las personas que hizo gestiones y estuvo en contacto con los obispos catalanes cuando el asunto sobre el catalán se hizo grande. Hace una valoración muy positiva del viaje de León XIV –como el Govern (véase la página siguiente)–, tanto por la presencia del catalán como por el contenido de sus discursos sobre “la dignidad humana y en contra de la polarización”. También resalta el acto del Papa en Brians y el “orgullo” para Catalunya y Barcelona de la celebración en la Sagrada Família y el espectáculo final. Un comentario muy extendido en diversos ambientes.

El detalle y el mimo con el que se preparó aquel momento ha dado mucho de que hablar. Incluso de Madrid llegan los elogios, sobre todo por la celebración de la Sagrada Família. Pero en la esfera eclesial más conservadora también encomian el rezo en la Catedral, el acto en Montserrat o el recogimiento final ante la Moreneta en la vigilia de oración. Esas alabanzas no siempre son inocentes, puesto que los sectores más conservadores, tanto en el ámbito político como eclesial, no comulgan con el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo. Elogiar los actos de Barcelona ahora que el cardenal Juan José Omella está en el tiempo de descuento no sale tan caro.

En cualquier caso, el papa Francisco habló varias veces de la Iglesia como un hospital de campaña que cura y sana heridas. A decir por los comentarios que ha suscitado lo que sucedió el miércoles, a Catalunya esta visita le ha ido bien y la Iglesia –en este caso el templo de Antoni Gaudí–, ha jugado el papel que Bergoglio quería.

Con los cantores que habían preparado un canto sorpresa de Els Segadors al acabar la misa, desalojados del templo, se ha activado una controversia posterior que no todos bendicen. Junts, que ya lideró las quejas por el catalán, también encabeza ahora esta protesta, aunque en el seno de la formación no todos lo ven con buenos ojos. Hay quien apunta que hacer ruido con esto tras el éxito de la visita papal es de “partido pequeño”. El presidente de la Junta Constructora de la Sagrada Família, Esteve Camps, remarca que los cantores “carecían de facultad para cambiar el repertorio” (Véase la página 51).

Por otra parte, en la esfera eclesial, aunque se preparó un evento con 40.000 personas en Montjuïc, todavía hay quien lamenta que no hubiera un acto multitudinario, si es preciso en medio de la ciudad cortando varias arterias, como en Madrid. Otra crítica tiene que ver con el hecho de que los jóvenes que subieron al escenario en el Estadi Olímpic no eran representativas de lo que es hoy la Iglesia en Catalunya. Sea como fuere, el hecho de que muchas personas se hayan visto privadas de ver de cerca a León XIV deja un sabor agridulce entre algunos católicos practicantes; pese a ello valoran de manera positiva el viaje y los dos días en Catalunya.

Sacerdotes en la misa de la Sagrada Família, el miércoles por la noche 
Sacerdotes en la misa de la Sagrada Família, el miércoles por la noche Xavi Jurio / Propias

La capital española sacó músculo y cuadros a la calle venidos de toda la Península para ver de cerca al Papa, coincidiendo con el fin de semana. La ciudad se volcó sin complejos y sin reparos con la visita. Tanto que aventuraba un resultado poco halagüeño para Barcelona si se entraba en comparativas. Al final, de la etapa catalana salieron a relucir otros aspectos que no están ligados a las masas, como la liturgia, la escenografía, los detalles… la estética, en definitiva. A más de uno le vino estos días a la cabeza la sentencia que se atribuye a Miguel de Unamuno: “Levanti nos, os pierde la estética”.

Lo cierto es que el veredicto positivo es unánime. “Un diez”, resumía tras la eucaristía del miércoles una de las personas que había sido crítica con la organización.

El Papa de camino a la bendición de la torre de Jesús 
El Papa de camino a la bendición de la torre de Jesús Xavi Jurio / Propias
Iñaki Pardo Torregrosa

Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017

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