
José Luis Rodríguez Zapatero encontró su profesión tras dejar el Gobierno. Tras su paso en el Consejo de Estado pasó al lucrativo negocio de consultor. Y además, no era uno cualquiera. Como expresidente, sus conocimientos son muy rentables. Le pagan por ir a comer y dar su opinión. A veces también ha hecho algún informe, pero lo suyo es ofrecer su conocimiento y perspectiva. Ha trabajado para varias empresas, algunas de las “big four”, aunque al juez de la Audiencia Nacional que le investiga le interesa una en concreto, Análisis Relevante, porque sospecha que era una tapadera para cobrar por sus influencias y eso se considera un delito de tráfico de influencias.
Para José Luis Calama cómo funcionaba Rodríguez Zapatero con la empresa de su amigo Julio Martínez “no es normal”. Para el exlíder socialista, sí. No necesitaba un contrato porque era la empresa de su amigo, no hay cruce de correos electrónicos porque él no los utiliza, ni notas de encargo ni, por ahora, informes. Juez e investigado se vieron las caras el miércoles. Por los acontecimientos inmediatamente posteriores –la imputación de sus hijas y secretaria– se puede entender que no logró convencerle de las bondades de su negocio de consultor.
Análisis Relevante
JULIO MARTÍNEZ MARTÍNEZ | Con él empezó todo
En el 2011, cuando salió del Gobierno, Rodríguez Zapatero conoció a Julio Martínez Martínez por unos amigos en común. Pronto empezaron a salir a correr. Hicieron buena amistad hasta tal punto que, en esa condición, le acompañó hasta en cuatro ocasiones a Venezuela: no por negocios, sino por temas humanitarios a los que se dedicaba el expresidente –o por lo menos según narró al juez esta semana–. En el 2020, el empresario decide crear una consultoría, Análisis Relevante (AR), quince días antes de la pandemia. La crea bajo consulta previa de Zapatero, quien se ofrece a ser su consultor principal. Durante cinco años cobra por ello entre 70.000 y 90.000 euros anuales. Y seguiría cobrándolo si la Policía Nacional no hubiese detenido a su amigo en noviembre. ¿Sigue esa amistad vigente? Eso es en lo único que Zapatero guarda silencio.
“La verdad incuestionable”
PLUS ULTRA | Tras el rescate
Como Calama no es una “madre abadesa” –como él mismo dijo a su investigado– y su labor es incidir, eso hizo con el rescate de Plus Ultra por 53 millones de euros. Sin embargo, no logró sonsacarle nada: “No hablé absolutamente con nadie sobre el rescate. Y eso es una verdad incuestionable”. O casi nada.
Julio Martínez y Plus Ultra están estrechamente ligados en esta causa porque era el primero quien mantenía la relación con la aerolínea. Zapatero sí acabó reconociendo que autorizó a Plus Ultra para pedir de su parte al banco Santander un préstamos ICO en mayo del 2020, antes del rescate. Y eso fue lo único que hizo. Desconocía, dice, que poco después, la compañía firmase un contrato de asesoría con Análisis Relevante por el que, a lo largo de los años, le ingresaría una cantidad similar a la que él cobró por AR. De ser así, para Zapatero es pura coincidencia.
Alba y Laura Rodríguez Espinosa
WHATHEFAV | Zapatero se desentiende
J ulio Martínez vuelve a aparecer. Zapatero hizo solo una gestión para el negocio de sus hijas, que fue pedir a su amigo que contara con su empresa, Whathefav. Eso supuso 239.000 euros por labores de maquetación. A partir de ahí “los contratos de Whathefav son de Whathefav”. Lo que pasa es que algunos de ellos están en la lupa judicial, como los 561.000 euros pagados por Inteligencia Prospectiva, una empresa sin actividad en España y propiedad de dos hermanos venezolanos vinculados con el petróleo y conocidos de Zapatero. Así lo ve el juez que un día después de la declaración imputó formalmente a Alba y Laura Rodríguez Espinosa.
Landside
LA OFFSHORE EN DUBÁI | Una misteriosa cita
Y como no, Martínez de nuevo. Para Calama es “muy importante” la creación de una sociedad offshore en Dubái (Emiratos Árabes), bajo el nombre Landside, para canalizar el cobro de la supuesta comisión de 530.000 euros por el rescate de la aerolínea. El juez se basa en unos mails en los que la secretaria, por órdenes suyas, iniciaba los trámites. “Jamás en mi vida he oído hablar de una offshore”, aseguró el exlíder del PSOE, quien añadió un “ni sé lo que es”.
El instructor de la causa trató de indagar en quién asistió a una comida el año 2021 en la marisquería Portonovo, donde según la UDEF se fraguó la creación de la offshore de la mano de su amigo. Zapatero no recordó quién era “el segundo comensal”, ni siquiera si él estuvo en esa comida aunque la reservó un escolta suyo, pero deslizó que “es posible” que fuera Tomás Guerrero, un experto en transacciones comerciales en el país árabe. Tampoco recordó si asistió Martínez.
Facturas falsas
GERTRUDIS ALCÁZAR | Su fiel escudera
Si Martínez está detrás de todo el negociado, Gertrudis Alcázar es quien recibe las órdenes de Zapatero para hacer las facturas, mandar correos electrónicos y demás. Ha sido su fiel escudera en las últimas dos décadas, desde que llegó a lo más alto del PSOE, “una excelente persona, una excelente trabajadora”. Zapatero, más que probablemente, pensó que al reconocer que ésta “siempre actuó por sus indicaciones” la libraría de la instrucción en la Audiencia Nacional. Error. 24 horas después de la declaración llegó su imputación. Al magistrado, según afirmó, le parece “un poco sorprendente” que Alcázar, en unos correos electrónicos, acordase qué “conceptos poner” con el gestor de AR.
Abdalá bin Abdulaziz
LAS “DICHOSAS” JOYAS | A vueltas con su origen
Y llegaron las “dichosas joyas”, como dijo Calama en referencia a las alhaja s, valoradas en 1,3 millones de euros, que la Policía Nacional le incautó en una caja fuerte durante el registro de su despacho. El exjefe del Gobierno no quiso hablar de ello. Lo deja para más adelante. Sin embargo, horas más tarde fuentes de su entorno trasladaron que fueron un regalo del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz –ya fallecido– cuando visitó España en 2007. Acreditar esta versión, más allá de lo ético de la conducta, podría allanar el recorrido de la pieza puesto que los posibles delitos, pasados veinte años de aquella visita, estarían prescritos.


