El Senado de Estados Unidos ha dado a Donald Trump este martes un revés, más simbólico que efectivo, al aprobar una resolución que bloquea futuros ataques a Irán. Con un resultado de 50 votos a favor y 48 en contra, y gracias a cuatro senadores republicanos que se han unido a los demócratas y la ausencia de otros dos durante la votación, la medida llama a retirar las tropas estadounidenses y terminar el conflicto con Irán, que solo se podría reanudar si Trump envía una petición explícita al Congreso.
Es la primera vez que la medida, que ya obtuvo el mes pasado el visto bueno de la Cámara de Representantes, supera la votación en ambas cámaras legislativas desde que comenzó la guerra. Se trata de un varapalo para Trump, que subraya las crecientes divisiones en el Partido Republicano, así como la desconfianza de que las actuales conversaciones de paz, que se celebran en Suiza, lleguen a buen puerto.
Los senadores republicanos Susan Collins (Maine), Bill Cassidy (Luisiana), Lisa Murkowski (Alaska) y Rand Paul (Kentucky) han votado a favor de la resolución, mientras que tan solo un demócrata, el senador John Fetterman de Pensilvania, ha votado en contra. Las ausencias de Dave McCormick (Pensilvania) y Mitch McConnell (Kentucky), que está hospitalizado, han permitido evitar el empate.
La votación ha tenido lugar días después del acuerdo preliminar alcanzado entre EE.UU. e Irán, un memorando de entendimiento con el que ambos países se comprometen a cesar sus ataques durante 60 días y levantar sus bloqueos navales, lo que está permitiendo la progresiva reapertura del estrecho de Ormuz. Este pacto fue ampliamente criticado por legisladores republicanos y figuras del movimiento MAGA, pues en él Washington se compromete a levantar sus sanciones al petróleo iraní y a crear un fondo de 300.000 millones de dólares para reconstruir Irán.
Una vez aprobada la resolución, empezará ahora el debate sobre su efectividad. Basada en la Resolución sobre Poderes de Guerra de 1973 –aprobada durante la guerra de Vietnam por un Congreso que reclamaba el poder constitucional sobre las declaraciones de guerra–, en principio esta resolución no puede ser vetada por el presidente. Tampoco tiene la etiqueta de ley, por lo que tiene menos fuerza. Es posible que la Administración Trump la impugne con el objetivo de llegar al Tribunal Supremo, que nunca se ha pronunciado sobre esta cuestión.
Tim Kaine, senador demócrata por Virginia
“Esta guerra es ilegal sin nuestra autorización. Trump debería aprovechar la salida que le estamos ofreciendo”
“Ambas cámaras han dicho ahora que esta guerra es ilegal sin nuestra autorización”, ha subrayado el senador demócrata Tim Kaine (Virginia). “El presidente debería aprovechar la salida que le estamos ofreciendo”, ha añadido.
Desde que alcanzó el acuerdo preliminar para la paz, Trump ha amenazado repetidamente con “golpear a Irán muy duramente otra vez” si no cumple con su parte del trato, lo que incluye la reapertura de Ormuz, la disolución de su uranio altamente enriquecido y la entrada de inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) a todas las instalaciones nucleares iraníes. Aunque Trump anunció ayer que esto incluía también los lugares destruidos, Irán respondió que este asunto no se ha tratado en las negociaciones en Suiza.
En caso de un nuevo ataque por parte de EE.UU., la situación legal de esta resolución entraría en terreno desconocido. Y, vistos los antecedentes –Trump se ha saltado en repetidas ocasiones la autoridad del Congreso durante este mandato, por ejemplo al declarar emergencias nacionales para imponer aranceles, lo cual es una atribución del legislativo–, esa es una opción probable.
El senador republicano James Risch (Idaho), presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha advertido antes de la votación que, tras la aprobación de esta medida, “los iraníes simplemente se levantarán y abandonarán las negociaciones”. Otros legisladores se han pronunciado también en contra porque consideran que la guerra ya ha terminado o porque, simplemente, entienden que la resolución no tiene base legal.
Pero otros, como el demócrata Gregory Meeks (Nueva York), aseguran que la medida no es solo simbólica: “Independientemente de lo que diga el presidente Trump, esta medida es vinculante bajo la Resolución sobre Poderes de Guerra, y exploraré todas las vías legales para garantizar que el Ejecutivo cumpla con la voluntad del Congreso”, ha dicho en un comunicado.
