
Una asignación económica, personal a su disposición y transporte gratis. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias en el caso Plus Ultra ha reabierto una pregunta incómoda: ¿a qué se han dedicado el resto de expresidentes del Gobierno español una vez abandonaron la Moncloa? Prácticamente a lo que han querido.
La norma que los regula es el real decreto 405/1992, de apenas cuatro artículos y apenas retocado desde su aprobación. Pone a su disposición dos empleados de confianza, que eligen ellos mismos y paga Presidencia del Gobierno, coche con chófer y escolta, que determina el ministerio del Interior; ésta la mantiene todavía la viuda del presidente (1981-82) Leopoldo Calvo Sotelo, María del Pilar Ibáñez-Martín.
También existe una partida para gastos de oficina que en los últimos Presupuestos fue de 298.000 euros anuales: 74.500 por cabeza si se divide entre Felipe González, José María Aznar, Mariano Rajoy y Zapatero.
El decreto no dice una sola palabra sobre lo que pueden o no pueden hacer en el sector privado. España carece de una ley de grupos de presión –el proyecto de ley está bloqueado en el congreso– y no exige a sus expresidentes declarar para quién trabajan ni cuánto cobran.
Zapatero reformó la ley para que los expresidentes ingresaran en el Consejo de Estado, pero sólo él y Aznar lo hicieron y renunciaron al poco tiempo
En el 2004, Zapatero reformó la ley del Consejo de Estado, que les permite incorporarse a este órgano consultivo como consejeros vitalicios, con un sueldo de unos 134.000 euros anuales. Solo Aznar y Zapatero entraron, y renunciaron poco después. Aznar, para fichar por News Corporation, el holding mediático de Rupert Murdoch. Y Zapatero, hasta que se marchó a presidir el consejo asesor de una fundación alemana. Estas han sido las ocupaciones de los expresidentes, al margen del ahora investigado.
Felipe González (1982-1996)
Inversiones, gas y puertos
Tras dejar la Moncloa, González acuñó la metáfora más citada sobre los expresidentes: “Son como jarrones chinos en un apartamento. Se supone que tienen valor y nadie se atreve a tirarlos, pero en realidad estorban en todas partes”, dijo.
González dejó de ser presidente en 1996, pero mantuvo el escaño hasta el 5 de abril del año 2000. En julio de 2001 creó Ialcon Consultoría SL, de compraventa y construcción inmobiliaria, con sede en Pozuelo de Alarcón, y cuya administradora única es desde 2004 su hija María. En 2011, constituyó Tagua Capital, SL, de “actividades de consultoría de gestión empresarial”, “agencia” e “intermediación”. Ambas han presentado pérdidas en los últimos ejercicios disponibles en el registro mercantil.
El ex lider socialista está desde el 2019 en el gigante portuario Boluda, que le fichó por su experiencia internacional
Un año antes, González había entrado en el consejo de administración de Gas Natural Fenosa –hoy Naturgy–, que argumentó su fichaje por su bagaje presidencial y su “profunda conexión con Latinoamérica”. La retribución era de unos 126.000 euros, según han publicado diversos medios.
En aquellos años, el expresidente socialista se dedicó también a la creación de joyas; en diciembre de 2010, presentó su colección en un vistoso acto en Madrid, de la mano de la diseñadora y musa de la izquierda Elena Benarroch.
También fue su experiencia internacional la que le llevó –en 2019– hasta Boluda Towage, un gigante del sector portuario, presidida por el empresario valenciano Vicente Boluda. La compañía, filial de remolque portuario de su grupo, opera en decenas de puertos y participa en otras 146 firmas.
En 2024, y como publicó el Gibraltar Chronicle, González intervino en un consejo de administración de Boluda Corporación Marítima en el peñón, celebrado allí por una inversión de la compañía en su puerto. El ministro principal de la colonia, Fabián Picardo, y parte de su gobierno, les ofreció una comida, en un momento en que las negociaciones sobre la situación de Gibraltar entre España, Gran Bretaña y la Unión Europea estaban paralizadas.
La Vanguardia preguntó a una fuente autorizada de la oficina de este expresidente por sus negocios y por el uso de los recursos que el Estado les ofrece al dejar el cargo, pero aplazó su respuesta a los próximos días o semanas.
José María Aznar (1996-2004)
El consejero de Murdoch: casi 5 millones de honorarios
José María Aznar es, con diferencia, el expresidente con la trayectoria empresarial más extensa. Su relación con el imperio mediático de Rupert Murdoch arrancó poco después de salir de Moncloa. Entre septiembre de 2004 y junio de 2006, el holding le pagó 10.000 euros mensuales a través de su sociedad familiar Famaztella, constituida para gestionar derechos de autor y conferencias. Los pagos por “servicios de asesoría de estrategia corporativa global”, no fueron comunicados al registro de incompatibilidades del Consejo de Estado, del que entonces formaba parte.
En junio de 2006, el vínculo con Murdoch se formalizó con su nombramiento como consejero de 21st Century Fox. Desde la reorganización del grupo en 2013, ocupa el mismo puesto en News Corp, matriz de cabeceras como The Wall Street Journal, The Times o The Sun. Veinte años después, sigue siendo consejero independiente, preside el comité de nombramientos y gobierno corporativo y forma parte del de auditoría.
Aznar ha percibido casi 5 millones de dólares en honorarios y en acciones de la corporación Murdoch entre el 2006 y el 2025
Esa retribución es la única completamente pública de su trayectoria empresarial, porque News Corp cotiza en Estados Unidos y está obligada a declararla cada año ante el regulador bursátil de ese país. Aznar ha percibido unos 4,9 millones de dólares en honorarios y en acciones entre 2006 y el ejercicio cerrado en junio de 2025.
El ex presidente popular ha sido un consejero leal. Se alineó con Rupert Murdoch cuando en 2014 varios inversores lanzaron una ofensiva para acabar con la estructura accionarial que blinda el control familiar.
Los consejeros de News Corp se someten a votación cada año. Aznar suele ser uno de los que más votos en contra recibe: en 2018 fue un 26%, y en noviembre de 2025 repitió como el peor situado, con cerca de un 20% de oposición.
Fuera de Murdoch, sus otros ingresos como asesor de grandes corporaciones no son públicos, y nada indica que los facture a través de Famaztella, cuya actividad operativa se redujo a cero tras una sanción de Hacienda hace más de una década.
El listado de clientes trascendidos con los años es extenso: asesor externo de Endesa desde 2011 (en aquel momento se publicó que cobraría unos 200.000 euros al año) para su expansión en Latinoamérica; miembro desde el mismo año del consejo asesor de la minera de oro Barrick Gold y durante dos años del hedge fund británico Centaurus Capital, que prescindió de él en un recorte de gastos; senior advisor de los bufetes de abogados DLA Piper y, actualmente, Latham & Watkins, fichado en ambos por su amigo Juan Picón; consultor de KPMG en geopolítica, de la inmobiliaria estadounidense J.E. Roberts, y hasta algún trabajo como lobbista en Latinoamérica a favor del cigarrillo electrónico para Philip Morris.
Aznar presidió entre 2017 y 2021 el consejo del Instituto Bussola, un think tank que según la oenegé Corporate Europe Observatory opera como canal de influencia de Emiratos Árabes Unidos ante la UE, sin revelar su financiación. Tampoco declara cuánto paga a sus consejeros.
Entre los empleadores de Aznar están Endesa, un think tank de tutela emiratí, una minera de oro, la tabaquera Phillip Morris y bufetes de abogados
En paralelo, ha desarrollado una faceta académica e institucional. Entre 2004 y 2010 fue “distinguished scholar in the practice of global leadership” en la Universidad de Georgetown, donde impartió dos seminarios por semestre sobre política europea. También ha dado clases en la Universidad Johns Hopkins, y mantiene desde hace años una actividad como conferenciante internacional a través de Washington Speakers Bureau, una agencia que representa a oradores de primer nivel. La tarifa de Aznar no figura en la web, ni la desvelan fuentes de su entorno.
Su oficina está ubicada en la fundación FAES, su plataforma de pensamiento conservador, y desde 2023 dirige también el Instituto Atlántico de Gobierno, su propio centro de formación de líderes. Pertenece al consejo asesor internacional del Atlantic Council, el influyente think tank atlantista de Washington, y al patronato del Real Instituto Elcano, el principal centro de análisis de política exterior de España. La Vanguardia preguntó a una fuente autorizada por cuáles de las ocupaciones de Aznar son retribuidas y cuáles no y en qué medida. La respuesta fue: “Las actividades del presidente son perfectamente conocidas y muchas de las actividades desarrolladas se realizan pro bono”.
Mariano Rajoy (2011-2018)
Un tardío regreso al Registro
El expresidente Mariano Rajoy ha vuelto a su actividad como registrador de la propiedad, profesión que en realidad apenas ejerció antes de ser elegido diputado en Galicia en 1981. En 2018, tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa, pidió inmediatamente su plaza, que estaba en Santa Pola (Alacant). En cuanto pudo, y con la preferencia que le daba la antigüedad de su título, regresó a Madrid, en un codiciado registro mercantil de la capital. El pasado marzo logró un nuevo traslado, al Registro de Bienes Muebles Central, encargado de inscribir operaciones sobre vehículos, maquinaria, aeronaves o buques.
El último presidente popular regresó a su oficio de registrador, tiene plaza en Madrid y desde la moción de censura que lo apartó ha escrito tres libros
Fuentes de su entorno señalan que, además de su despacho profesional, dispone del de expresidente, en el que cuenta con una de las dos personas a las que tendría derecho como personal asignado, en este caso, su secretaria “de toda la vida”. También se mueve en vehículo oficial y dispone de la asignación para gastos de representación que le otorga el real decreto que regula la el estatuto de los expresidentes. Desde que dejó la presidencia ha escrito tres libros y escribe comentarios deportivos en algunos medios. La mayor parte de sus participaciones en conferencias que dicta o presentaciones de libros son “sin ánimo de lucro”, explican fuentes cercanas a Rajoy.


