Las llegadas irregulares de inmigrantes caen un 36%

En lo que llevamos de año, han cruzado de manera irregular las fronteras marítimas y terrestres que dan acceso a España un total de 10.701 personas. Un 36% menos que en el mismo periodo del año pasado. En noviembre de 2024, cuando la ruta canaria llegó a su mayor pico como principal vía irregular de entrada a Europa, llegaron a las islas 7.338 migrantes. Hasta el 15 de junio de este 2026 lo han hecho 3.267: menos de la mitad que aquel fatídico otoño. Es, principalmente, el pronunciado descenso de la ruta migratoria más mortífera del planeta lo que explica unas cifras de llegadas irregulares que siguen a la baja. Y este dato está siendo ya utilizado por el Gobierno, en boca incluso del presidente Pedro Sánchez, para desmentir el “efecto llamada” que según el Partido Popular acarreará la regularización extraordinaria de inmigrantes. Sin embargo, este argumento puede volverse como un boomerang.

Ligar el efecto llamada, exclusivamente, a las entradas irregulares puede llevar a confusión. Según diversas fuentes policiales, los cruces por fronteras marítimas y terrestres en ningún caso suponen más del 10% del total de la inmigración irregular en España, que tiene los principales aeropuertos como vía preferente de entrada gracias a visados temporales. Como recogen en una reciente publicación el catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra Joan Monràs y el profesor agregado de la Facultad de Economía de la Universitat de Barcelona Javier Vázquez-Grenno, en el análisis de los flujos migratorios antes y después de la regularización de 2005, y comparando los países cuyos ciudadanos se beneficiaron de la política con otros países no afectados, no se detecta ningún “incremento significativo” de la inmigración asociado a la medida puesta en marcha por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Estos resultados, en la misma línea que otros estudios académicos, no son incompatibles con la crisis de los cayucos de 2006, el año posterior a la regularización de Zapatero, que normalizó la situación de cerca de 600.000 personas. En aquella emergencia humanitaria llegaron a las islas 31.678 personas en precarias embarcaciones, principalmente procedentes de Senegal y Mauritania. Pero como ahora, veinte años después, la regularización beneficiará en gran medida a personas latinoamericanas, que suponen el verdadero grueso de la inmigración irregular en España.

Los saltos a las vallas de Ceuta y Melilla, aunque no masivos, están provocando un repunte de entradas

La contención de las llegadas irregulares se explica por la actual colaboración de terceros países. Principalmente Marruecos, tras el giro de España con la cuestión del Sáhara Occidental, y Mauritania, regada con grandes fondos económicos de la Unión Europea. Al archipiélago canario, con salidas principalmente de las costas mauritanas, han llegado un 71% de inmigrantes menos que en 2025, cuando ya se empezó a ralentizar la ruta. La política de mano dura del Gobierno de Nuakchot contra los inmigrantes ha hecho intensificar las expulsiones a Senegal y Malí, cuyas autoridades están denunciando el trato recibido por sus compatriotas.

El mayor control fronterizo, según fuentes policiales, está desplazando hacia el sur los puntos de salida de las embarcaciones. El colectivo en defensa de las comunidades migrantes Caminando Fronteras ha documentado una incipiente nueva ruta desde Guinea Conakry, un trayecto de aproximadamente 2.200 kilómetros hasta Canarias, 750 km más que desde Senegal: una ruta de riesgo extremo, que supone una travesía de más de diez días en medio del océano Atlántico.

La regularización de 2005 no provocó el “efecto llamada” que ahora también está pronosticando el PP

Fuentes del Ministerio del Interior también destacan la ayuda, cada vez más notable, que está realizando Argelia para desactivar embarcaciones con destino a la península o las Islas Baleares, aunque en las estadísticas se traduzca, por el momento, en un descenso ínfimo del 4,1%. Hasta el 15 de junio, llegaron a las islas 2.182 personas en 117 embarcaciones. En llegadas a la península los datos son parecidos: 2.651 personas en 150 pateras, lo que supone un 14% más que en el mismo periodo de 2025.

Lo que sí está experimentado un llamativo aumento (+201%) son las entradas por vía terrestre en Ceuta y Melilla, concentrándose gran parte en la primera con 1.702 llegadas más que en 2025. Aunque los saltos masivos a las vallas de las ciudades autónomas sean ya inexistentes desde el trágico episodio en el verano de 2022–, fuentes policiales hablan de “un goteo continuo” durante las madrugadas, con el mismo perfil: hombre joven capaz de encaramarse a la valla para dar el salto a España. Además, por vía terrestre también se contabilizan las personas que llegan a nado a Ceuta desde Marruecos, una práctica también cada vez más frecuente, sobre todo en las noches de niebla.

Joaquín Vera Romero

Joaquín Vera

Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo

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Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

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