Comandante de los Marines en La Guaira: “Yo me quedaría para siempre”

La broma en Caracas es que el hotel JW Marriott del opulento barrio de Chacao es el cuartel general nocturno de la operación estadounidense militar/humanitaria en Caracas. Oficiales y soldados rasos, diplomáticos y equipos de oenegés de la nueva ola trumpista pululan por el hotel. Desde la captura de Nicolás Maduro en enero, “la embajada está instalada en el Marriott”, ironizó un funcionario.

Por eso no fue una sorpresa encontrar en el ascensor del Marriott el pasado miércoles al general Kevin Jarrard, comandante general de la Cuarta División de Marines y el máximo responsable de la operación estadounidense de ayuda tras el catastrófico terremoto.

En una conversación espontánea de unos veinte minutos, Jarrard, con la serenidad del sureño estadounidense, esbozó los objetivos estadounidenses para acelerar el rescate y reabrir el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, junto a la zona cero del desastre en La Guaira, que se encuentra bajo control estadounidense. Hizo comentarios también sobre las críticas al gobierno venezolano acerca del acceso de trabajadores de rescate a la zona de emergencia.

Respecto a la cuestión que todos se plantean en Caracas de si la presencia militar estadounidense en La Guaira se limita a una operación humanitaria o si hay objetivos más a largo plazo, Jarrad respondió: “Yo me quedaría para siempre…”

General de marines de largo recorrido, con experiencia en la guerra en Irak,  Jarrard encabeza una operación de unos 900 marines y otros efectivos militares instalados en el aeropuerto, gravemente dañado en el doble seísmo pero utilizado ya por los militares estadounidenses.

Hizo hincapié en las tareas urgentes de apoyo estadounidense en La Guaira, donde se han desplomado 185 edificios. “Aún quedan algunos latidos de corazón debajo de los escombros, pero pronto no habrá ninguno; el número de muertos subirá de forma exponencial”, dijo. “Estamos usando todos nuestros equipos y ofrecemos los helicópteros -Chinook, MV-22B Osprey y UH-1Y Venom- a equipos de otros países”.  El aeropuerto se reabriría “en los próximos días”, aseguró.

La Guaira

“Aún quedan algunos latidos de corazón pero pronto no habrá ninguno”

Su respuesta respecto a la presencia duradera estadounidense en La Guaira tiene más que una lectura. Puede indicar un compromiso por ayudar a Venezuela a resolver los gigantescos problemas de la reconstrucción. Pero, para algunos analistas en Venezuela y en Estados Unidos, existen posibles planes para establecer un llamado “nodo terrestre militar” en Venezuela como parte de una nueva doctrina operativa en el Caribe que reduciría la dependencia de operaciones con plataformas en portaaviones como la que se utilizó en el secuestro de Nicolás Maduro el pasado tres de enero.

Según el medio venezolano La Tabla, que proporciona información de elevada calidad sobre el papel estratégico de Venezuela en los planes de la administración Trump para restablecer su influencia en América, la presencia de los marines en La Guaira ha resultado la oportunidad idónea para acelerar el plan anunciado por el Comando Sur en mayo de usar la nueva Fuerza de Combate Litoral para establecer pequeñas bases en la costa caribeña, de entrada, para la lucha contra el narcotráfico y, a largo plazo, para crear un contrapeso a la presencia china en la región.

“La designación de un general activo de los Marines -y no de un funcionario civil (…)- para supervisar la respuesta humanitaria es un dato que merece atención”, sostiene La Tabla.

Jarrard no habló de estas estrategias en la conversación con La Vanguardia. Pero fuentes próximas al gobierno de Rodríguez dijeron que en la reunión que se mantuvo el pasado viernes entre Rodríguez, Jarrard y John Barrett, el enviado encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, se planteó la posibilidad de elevar el papel de EE.UU. en la seguridad venezolana, basándose en el modelo Bahamas, de “protectorado de facto”. “El terremoto ha servido para acelerar los planes estratégicos en Venezuela”, dijo el analista geopolítico Andrés Pierantoni.

Conforme se intensifican las críticas al gobierno venezolano por supuestamente intentar impedir la operación de rescate, Jarrard ironizó que  “nadie va a impedir que yo entre en la zona; por eso pido a los periodistas que vayan y me expliquen qué está pasando de forma veraz”.

Asimismo, descartó que EE.UU. estuviera involucrado en la polémica decisión de cerrar el espacio aéreo venezolano el lunes para vuelos comerciales. “Nosotros no tuvimos nada que ver con eso”, dijo. Pero fuentes consultadas en Washington y Caracas coincidieron en que es “altamente improbable” que Caracas tome esta decisión sin contar con el apoyo de EE.UU. Según la líder opositora María Corina Machado, se decidió restringir vuelos comerciales para impedir su propia entrada en Venezuela.

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