Son muchos, pero serán muchos más. Ya suman 160.000 los inmigrantes que se han dado de alta en la Seguridad Social después de conseguir el permiso provisional de residencia en el proceso de regularización en marcha. Son los que, con los papeles en la mano, o bien han conseguido un empleo en un tiempo récord, algunos casos habrá; o han convertido en legal el trabajo que desempeñaban en la economía informal, probablemente la gran mayoría. Y serán muchos más, porque la regularización sigue su proceso. Del más de 1,1 millón de solicitudes presentadas, 608.000 ya han obtenido el permiso provisional de residencia y han supuesto, de momento, estas 160.000 nuevas afiliaciones hasta el 30 de junio. Quedan, por tanto, muchos expedientes por tramitar y hay que tener en cuenta que el 87% del total de solicitantes son personas en edad de trabajar.
La fotografía sobre el impacto que tendrá esta regularización extraordinaria se completa con el dato que aporta Fedea, que en febrero cifraba en medio millón los trabajadores de fuera de la UE que trabajan de forma irregular en España; es decir, unos de los candidatos ideales para acogerse a este proceso. Por tanto, es lógico suponer que van a ser muchos los inmigrantes que dejen de trabajar en negro.
Al cierre del plazo para presentar la solicitud para la regularización, se ha comprobado que la realidad ha desbordado la previsión, más que duplicándose las peticiones sobre la primera estimación del Gobierno, que se quedaba en el medio millón. Una realidad que tendrá, de entrada, el impacto de aflorar 1.174.968 millones de vidas clandestinas, la gran mayoría personas procedentes de América Latina, el 67%; seguidas muy a distancia por las de África, con el 23%. Colombia, Marruecos, Venezuela y Perú son los principales países de origen.
La regularización ha sumado 160.000 nuevas afiliaciones y seguirán más
Un proceso que, como indicábamos, tiene diferentes niveles de impacto. Es radical en la situación de estas personas, que pueden salir del agujero negro, la explotación y la carencia de cobertura social propias de la ilegalidad y de la economía sumergida; se queda en considerable en los datos estadísticos, como la afiliación; y el efecto se queda en muy reducido en el crecimiento económico.
Porque lo cierto es que ya estaban aquí, ya producían, ya contribuían al PIB y ya aparecían en la Encuesta de Población Activa (EPA), precisamente porque es una encuesta, y no un registro como son las afiliaciones. Por tanto, la aportación al crecimiento económico será modesta, como indica un estudio de BBVA Research, que sitúa su aportación al PIB entre cero y un máximo del 0,5%. Ciertamente que supondrá un aumento de las cotizaciones sociales, un refuerzo para el sistema de pensiones, pero limitado y que tendrá su contrapartida más tarde, cuando ellos también pasen a la jubilación.
En el número de afiliados sí que se nota. De momento, están contabilizados los 160.000 inmigrantes que, a 30 de junio, ya se han inscrito en la Seguridad Social a partir de la regularización, a los que se irán sumando más a medida que se otorguen más permisos provisionales. Es lógico, dado que la inmensa mayoría está en edad de trabajar. A partir del permiso, muchos legalizan su situación y otros tienen más opciones para encontrar un empleo o de apuntarse al paro.
Es una regularización que está agitando las estadísticas laborales, alimentando la afiliación y probablemente también el paro. A la afiliación le tocaba ir moderando su ritmo de crecimiento y, en cambio, en los dos últimos meses ha mostrado un subidón inesperado, con un mes de junio espectacular que ha sumado 128.000 nuevos afiliados. El tercer mejor junio de la serie histórica, y que contrasta, por ejemplo, con el incremento de 50.000 de este mes en los dos años anteriores. Ya se notó en mayo, pero el efecto en junio es más acentuado y seguirá en los próximos meses, a medida que vayan llegando más autorizaciones y con ellas, más opciones de optar a los puestos de trabajo.

Por otro lado, es previsible que esta regularización provoque un aumento del paro, porque es donde irán a apuntarse lógicamente los recién regularizados que no encuentren un puesto de trabajo. En junio, ya hay una primera pista. Aunque el Ministerio de Trabajo minimiza sus efectos potenciales, lo cierto es que el paro de los trabajadores extranjeros aumentó ligeramente este mes pasado, cuando le tocaba disminuir. Y, además, se le añade que, al examinarlo por sectores, aparece que donde más aumenta es en los que no tenían empleo anterior. Una tendencia a comprobar si se reafirma en los próximos meses.
Son unos primeros datos que proporcionan una radiografía aproximada del cambio en el mercado laboral que supondrá la regularización, pero que seguirá en movimiento en los próximos meses. Legalizar la situación de más de un millón de personas es una operación de calado. Y que cientos de miles puedan dejar de trabajar en negro, también.

