Las fuerzas estadounidenses cumplieron su amenaza y lanzaron una nueva ofensiva militar contra Irán durante la noche del martes, horas después de reimponer el bloqueo naval a los buques iraníes en el estrecho de Ormuz.
Fue la cuarta ronda consecutiva de ataques desde la escalada de hostilidades registrada durante el fin de semana: el Ejército de EE.UU. golpeó decenas de objetivos militares situados cerca de la estratégica vía marítima y en distintas zonas costeras del país.
Durante siete horas, aviones de combate, drones y buques de guerra estadounidenses descargaron munición de precisión sobre instalaciones de misiles y drones, capacidades navales y sistemas de defensa costera iraníes.

Según el Mando Central de EE.UU., el objetivo era debilitar la capacidad de Irán para amenazar el tráfico comercial y las tripulaciones civiles que navegan por el estrecho de Ormuz, la vía por la que antes de la guerra —desde el pasado 28 de febrero— circulaba una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. Washington informó, además, de que Irán había atacado siete buques mercantes en tránsito por el paso durante la última semana, con un saldo de casi una docena de tripulantes muertos, desaparecidos o heridos.
Según medios estatales iraníes, proyectiles estadounidenses impactaron en la noche del martes en zonas cercanas a Bandar Abbas y Sirik, ambas situadas en el estrecho. El Ejército iraní informó, además, de que trece misiles alcanzaron una casa de huéspedes, puestos de guardia e instalaciones residenciales en la base militar de Bampur, cerca de la ciudad de Iranshahr, en el sureste del país, causando la muerte de siete de sus soldados, según la agencia semioficial Tasnim.
Irán no tardó en responder. El Ejército iraní anunció a primera hora del miércoles que había lanzado ataques de represalia con drones contra posiciones estadounidenses en la base de Azraq, en Jordania, mientras que la Guardia Revolucionaria declaró haber atacado instalaciones de armas y depósitos en Baréin y Kuwait.
El mando militar iraní subrayó que la ofensiva estadounidense coincidió con la reanudación del bloqueo naval sobre las embarcaciones con destino u origen en puertos iraníes, ordenado por el presidente Donald Trump. Teherán sostiene haber cerrado de nuevo el estrecho de Ormuz tras la reanudación de las hostilidades la semana pasada, lo que ha debilitado todavía más la frágil tregua alcanzada en junio y que el propio Trump dio por enterrada la semana pasada. Un portavoz del Gobierno iraní cifró en al menos 30 los civiles muertos por los ataques estadounidenses de los últimos días, mientras que un portavoz del Ministerio de Sanidad iraní señaló que la última oleada de bombardeos del martes se saldó con dos muertos y más de 260 heridos.
“Dejaré los objetivos energéticos para el final, pero en última instancia, los atacaremos”, declaró Trump a Fox News en una entrevista emitida el martes por la noche en el programa Special Report with Bret Baier. “La semana que viene serán las centrales eléctricas, la semana que siguiente serán los puentes”, advirtió, “a menos que se sienten a la mesa a negociar”. El presidente añadió que los negociadores estadounidenses se habían puesto en contacto con sus homólogos iraníes para transmitirles un mensaje directo: “Más les vale llegar a un acuerdo”.
Irán amenaza con cerrar el paso de Bab el-Mandeb hacia el mar Rojo
Irán, sin embargo, acusó a Estados Unidos de haber “hecho añicos” el memorándum de entendimiento firmado el 17 de junio para poner fin a la guerra —calificado de “histórico” por Trump antes de darlo por zanjado el lunes ante el Congreso de EE.UU., al anunciar la reanudación de las hostilidades—. “Si Estados Unidos cree que endureciendo sus medidas contra nosotros, sus acciones militares y su bloqueo económico, volveremos a las negociaciones, se equivoca”, declaró el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, a la televisión estatal.
El político persa aseguró además que su país seguirá ejerciendo su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y defendió la posición iraní sobre esta vía marítima estratégica en el marco de la guerra. “Estados Unidos no quiere que ejerzamos una soberanía efectiva sobre el estrecho de Ormuz, pero nosotros ejerceremos esa soberanía, cueste lo que cueste”, declaró el diplomático.
En esa misma línea, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán amenazó este miércoles con cerrar “todos los demás corredores de exportación que benefician a Estados Unidos y a sus aliados”, según medios de comunicación iraníes. De forma implícita, Teherán dio a entender que podría recurrir a sus aliados hutíes en Yemen para cerrar el paso de Bab el Mandab hacia el mar Rojo, lo que abriría un nuevo frente contra Washington y pondría en peligro dos de las arterias energéticas más vitales del planeta. Este estrecho paso conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, ruta por la que transitan las exportaciones de petróleo saudíes en su camino hacia el Mediterráneo.

