Aumenta la tensión en el mercado de vivienda nueva y rehabilitada de Catalunya. Así se desprende de los últimos datos publicados por el Col.legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) relativos a los visados expedidos en el primer semestre del año. Si en el conjunto del territorio catalán cayeron cerca de un 2,6% con respecto al mismo periodo del 2025, en la ciudad de Barcelona se desplomaron un 39,6%.
En concreto, en la ciudad de Barcelona se visaron 503 viviendas, frente a las 7.897 registradas en el conjunto de Catalunya, donde se estima que sería necesario construir alrededor de 25.000 viviendas al año para dar respuesta a la elevada demanda habitacional. En contraste con la evolución negativa registrada en la ciudad condal, las viviendas de nueva creación aumentaron un 7,2% en el resto de la demarcación, tras visarse 4.268 inmuebles. “Esta diferencia evidencia que la creación de nueva oferta residencial continúa concentrándose principalmente fuera de la ciudad de Barcelona”, apuntan desde el COAC.
La degana del colegio, Sandra Bestraten, atribuye el pronunciado descenso de visados en la capital catalana al exceso de normativas y burocracia que enfrenta el sector, así como a la menor viabilidad económica de los proyectos. “Los precios de construcción han subido, a lo que ha contribuido la falta de relevo generacional en la mano de obra”. A estos factores se suman la escasez de suelo disponible y la obligación de destinar el 30% de las nuevas promociones residenciales y de las grandes rehabilitaciones de más de 600 metros cuadrados a vivienda protegida. Una medida que, desde que entró en vigor a finales del 2018, ha lastrado la oferta de obra nueva en la ciudad.
En cuanto a la promoción de vivienda protegida, durante el periodo se visaron ocho proyectos que suman 468 viviendas en todo el territorio catalán, lo que representa el 5,9% del total de viviendas visadas. La mayor parte se concentra en la demarcación de Barcelona, con 459 unidades, de las que únicamente 51 corresponden a la ciudad de Barcelona. En el resto del territorio, solo se tramitaron nueve viviendas protegidas: dos en la demarcación de Girona y siete en la de Tarragona. No obstante, estas cifras no incluyen aquellos proyectos de vivienda protegida para los que la normativa no exige la obtención de visado.
En general, en la mayoría de territorios cayó la creación de nuevas residencias: un 0,93% en la demarcación de Barcelona, que concentró la mayoría de visados (4.771), un 32% en Terres de l’Ebre (98), un 20% en Tarragona (602), un 1% en Lleida (391), mientras que subió por debajo del 1% en Girona (1.517) y un 5% en Comarques Centrals (518).
Aumento del uso no residencial
La superficie total visada creció un 13%
El descenso en la vivienda nueva y rehabilitada contrasta con el aumento de la actividad edificadora: la superficie total visada creció un 13%, hasta los 2,4 millones de metros cuadrados. El incremento se explica sobre todo por los usos no residenciales, que se incrementaron un 54%. Según el director del área técnica del COAC, Gerard Miquel, existen varios proyectos que destacan, como nuevos usos industriales en la Zona Franca y un edificio de investigación en el centro de Barcelona, entre otros.
Sin embargo, la superficie destinada a vivienda solo avanzó un 0,54%, mientras que la obra nueva aumentó un 16,5% y la rehabilitación un 5,1%. En este último punto, la decana del colegio ha apostado por potenciar la remodelación ante la falta de suelo.
Con el fin de contribuir a solucionar la escasez de vivienda, el COAC reclama, entre otras medidas, agilizar la concesión de licencias urbanísticas y reforzar a los equipos técnicos municipales. Asimismo, defiende impulsar un nuevo Pacto Nacional para la Vivienda que permita mantener políticas que perduren en el tiempo más allá de la visión cortoplacista de los ciclos políticos.
