
PP y Vox cumplirán este jueves tres meses de la constitución del gobierno en coalición en Extremadura, el pasado 30 de abril. Fue la primera autonomía que recuperó la alianza entre el partido de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal tras la ruptura de julio de 2024.
Al pacto de Extremadura le siguieron las coaliciones en Aragón, el 4 de mayo; Castilla y León, el 15 de junio y Andalucía el 10 de julio que han celebrado elecciones entre diciembre del año pasado, en Extremadura y junio del actual, en Andalucía.
La consecución de estos cuatro pactos ha conseguido disipar las tensiones y abrir un nuevo tiempo entre los dos partidos de la derecha. Las relaciones están mejor que nunca.
Las primeras medidas desplegadas por Vox se han orientado a la inmigración y al sector primario
A lo largo de los últimos tres meses, Vox ya ha ido aplicando su programa en el marco de los acuerdos firmados con el PP, orientadas principalmente a la inmigración y al sector primario. Todo ello en un clima de sintonía y sin roces entre ambas formaciones algo que, estiman, está resultando rentable en términos políticos ya que el bloque de PP y Vox mantiene una importante ventaja sobre la izquierda en las encuestas. El sondeo de La Vanguardia de principios de julio otorgaba 196 de los 350 escaños a la suma de las formaciones de Feijóo y Abascal.
En detalle. En Extremadura, Vox ha puesto énfasis en medidas contra la inmigración y a favor del sector primario. En los presupuestos, que están ya a punto de quedar aprobados definitivamente, Vox ha puesto su sello contra la inmigración al reducir el dinero destinado a cooperación internacional –se pasa de 11 millones a 2,7 millones- y recortar subvenciones a asociaciones y entidades que “promueven la inmigración ilegal masiva y descontrolada”.

Respecto al sector primario, Vox, que dirige la consejería de Agricultura, ha tenido que emplearse para aplacar la escasez de vacunas contra la lengua azul, una enfermedad que afecta sobre todo a ovejas.
En Aragón, la primera medida impulsada por Vox, con el beneplácito del PP que preside la Comunidad, es una reforma de la ley por la que se regula la prestación aragonesa complementaria del Ingreso Mínimo Vital para impedir que los inmigrantes en situación ilegal cobren esta ayuda. Hasta ahora, según la ley aprobada en 2021, sólo con estar empadronado en Aragón bastaba para cobrar esta prestación y Vox quiere endurecer los requisitos bajo el principio de prioridad nacional para que sea beneficiario quien acredite un “arraigo real, duradero y verificable, vinculado a un periodo mínimo reforzado de empadronamiento y a la trayectoria de cotización a la Seguridad Social”.

Como contrapunto, Vox reivindica en Aragón haber impulsado una orden con ayudas para cubrir los cuidados de los enfermos de ELA en fase avanzada. Asimismo, los de Abascal también ponen el ojo en el sector primario con ayudas para las explotaciones afectadas por lluvias torrenciales en 2025.
En Castilla y León, de momento, el combate se ha centrado sobre todo en la acogida de menores migrantes no acompañados: Vox se ausentó de la sectorial de Infancia del Gobierno sobre reparto de fondos y la Junta asegura que seguirá acogiendo menores, pero con el límite de 190 plazas, lejos de las 830 que le asigna el Gobierno. Además, Vox ha pedido ya a la Fiscalía pruebas de edad a los menores con más de una veintena de procedimientos abiertos.
Menos tensión entre Vox y un PP que quiere orientar su estrategia al centro para disputarle el voto al PSOE
En Andalucía, todavía es pronto –han pasado pocos días desde que se formó el gobierno–, aunque ya hay un conflicto en el horizonte que se puede abrir paso: la construcción de una mezquita en Sevilla. El Ayuntamiento, controlado por el PP, paralizó la concesión de la licencia hace dos semanas a petición de Vox, pero este martes está previsto que la acabe otorgando y los de Abascal llevarán este asunto a los tribunales.
En el PP aducen que legalmente no pueden oponerse por motivos porque es un promotor privado que ha tramitado su licencia y se va a construir en suelo privado. “Se paralizó porque nos opusimos nosotros y porque es un clamor social”, recuerdan fuentes de Vox.
En todo caso, más allá de las dudas que pueda haber en Andalucía donde las relaciones entre ambas formaciones son más complicadas, los cuatro gobiernos ponen de manifiesto que la coalición de PP y Vox está mejor que nunca.

Y eso se traduce también entre las cúpulas de las dos formaciones y en particular entre sus dos líderes, Feijóo y Abascal. El propio líder del PP destacó esta semana su buena relación con el líder de Vox. Esta sintonía en las autonomías, además, es muy palpable en privado, donde se puede escuchar a barones del PP ensalzar el enfoque de gestión que está demostrando Vox en los primeros compases de legislatura –avalado por el nombramiento de perfiles técnicos en sus departamentos–, mientras que en el partido de Abascal quieren mostrar una clara predisposición para que las relaciones con los de Feijóo vayan a mejor y no haya roces. “Las relaciones son muy buenas. La única autonomía que nos puede generar todavía dudas es Andalucía, señalan en Vox, conscientes de que, posiblemente, el presidente Juan Manuel Moreno es quien menos convencido estaba de formar coalición y es todavía una incógnita cómo evolucionará.
En Vox, en privado, siempre han reivindicado que tienen sintonía con todos los barones del PP, con excepción de Moreno.
Sobre María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco suelen escucharse buenas palabras, más allá de las diferencias.
En la dirección del PP pocas veces ha habido voluntad de confrontar con Vox y ahora menos: creen que ambas formaciones tienen una misión distinta y los populares deben orientarse a una estrategia para copar el “centro” –una idea sobre la que José María Aznar enfatiza a menudo– con el objetivo de arañar el máximo voto posible a la izquierda pero sin dejar de ser muy crítico y firme contra la corrupción y la gestión del Gobierno.
“Esta batalla se dirime en el centro, en recuperar a quien votó a Rajoy, luego a Rivera y después a Sánchez y ahora dice que no se puede quedar con Sánchez. Hay muchos leguinas, corcueras o garcias-page [en alusión a lo líderes críticos con el actua PSOE] que dicen que no pueden seguir votando a Sánchez”, resumen en el PP. “El abandono del centro a Sánchez es irremediable. Le ha abandonado para siempre”, agregan en el PP, que aseguran que el objetivo “no es quitarle votos a Abascal” porque eso condenaría a la derecha a quedarse otra vez a cuatro diputados de la mayoría absoluta como en el 2023: “Queremos quitarles a la izquierda los escaños”, sentencian en el PP, algo que sobre el papel están logrando dado el transvase de electores que reflejan las encuestas.
