
“No nos vamos a precipitar, el tiempo nos beneficia y juega a nuestro favor. Vamos a prolongar la legislatura, siempre que sea posible, cuanto más, mejor”, advierten en la Moncloa.
Si Pedro Sánchez precipitó el 23 de julio del 2023 las últimas elecciones generales, justo al día siguiente de la debacle del PSOE en las urnas municipales y autonómicas del 28 de mayo de aquel año, fue porque vio en el radar que aún tenía una última oportunidad –aunque casi imposible– de revalidar el cargo de presidente del Gobierno.
Una opción que los estrategas socialistas advirtieron que se iría diluyendo conforme pasara el tiempo, hasta hacerla totalmente impensable. El presidente decidió entonces apostar fuerte, pese al riesgo –“todo al rojo”, como en la ruleta–, y acabó ganando la partida. La victoria electoral de Alberto Núñez Feijóo fue insuficiente, Sánchez revalidó el cargo, y se puso en marcha lo que él mismo califica de “azarosa legislatura”.
El jefe del Ejecutivo demanda tiempo para que Vox pase factura a Feijóo… y se despeje el horizonte judicial
Justo tres años después de aquellas elecciones generales, la actual determinación del jefe del Ejecutivo para mantener a flote la legislatura parte del análisis contrario. Al menos, por tres factores: cuanto más tiempo logre Sánchez sostener su mandato, piensan en la Moncloa, más opciones tendrá de que se pueda aclarar el panorama judicial que ahora le atosiga con una “maraña” de causas por presunta corrupción, más factura electoral le podrán pasar a Feijóo sus acuerdos con Vox y, en último extremo, más margen tendrá el espacio político a la izquierda del PSOE para tratar de recomponerse.
Es justo el análisis contrario del que hace el líder del PP, que pronostica que, cuanto más dure la legislatura, más corrosión habrá en el Gobierno por causa de los procesos en curso por corrupción y peor resultado obtendrá Sánchez en las urnas. Mientras, el PP tendrá más tiempo para tratar de “normalizar” sus alianzas con la ultraderecha, con la que tendrá que pactar sí o sí para poder ganar la Moncloa. “El tiempo no jugará a favor de Sánchez, el tiempo jugará a favor de España”, auguró Feijóo el pasado miércoles, al hacer balance en este cierre del curso político.
El propio Pedro Sánchez, no obstante, celebró el jueves que Feijóo “ya asume que van a ser en el 2027” las elecciones generales, tras llevar toda la legislatura reclamando un adelanto electoral. “Por algo se empieza”, ironizó el líder del PSOE.
“El tiempo no jugará a favor de Sánchez, el tiempo jugará a favor de España”, augura en cambio el líder del PP
En el Ejecutivo aseguran que “es fundamental”, para empezar, llegar al 2027. En primer lugar, para culminar la gestión de los ingentes fondos europeos de recuperación, que están supliendo la ausencia de nuevos presupuestos generales del Estado durante estos tres años de legislatura. “Necesitamos llegar al 31 de diciembre para poder acometerlos”, señalan sobre estos fondos europeos.
“Para presentarte a unas elecciones es fundamental tener una hoja de servicios y un relato”, alegan en la Moncloa. Y en el discurso político y electoral de Sánchez hace tiempo que está instalada la clave de la “década de crecimiento” que atribuye a su gestión económica, frente a los “recortes y privatizaciones” que achaca a la política económica y fiscal del PP.
Una vez alcanzado el 2027, el propósito de Sánchez es prolongar la legislatura, “cuanto más, mejor”. En la Moncloa aseguran que el “plan A” del presidente sigue siendo el de siempre: agotar el mandato hasta su último aliento, hacia julio del 2027. Es decir, con todo un año aún por delante: “Sin duda”.
En la Moncloa enfilan los presupuestos: “Si se aprueban es para gobernar, no para convocar elecciones”
“Vemos posible aprobar los presupuestos. Y si se aprueban es para gobernar, no para convocar elecciones”, advierten en el Ejecutivo. La previsión es presentarlos tras el verano.
Pese a que la posición de Junts en estos momentos es de rechazo absoluto a apoyar las primeras cuentas públicas de Sánchez en esta legislatura, en la Moncloa confían en que esta postura podría cambiar tras el retorno de Carles Puigdemont. “Junts también concurrirá a las elecciones generales y también necesitará un relato, por ejemplo, poder presumir de lo mucho que ha conseguido para Catalunya en los presupuestos”, señalan en la Moncloa.
Sánchez, no obstante, mantiene en el aire el calendario electoral y tampoco descarta una convocatoria de las generales ya en marzo del 2027. Algunos incluso consideran que podría reconsiderar su actual negativa pública a convocar un superdomingo electoral en mayo, con las municipales, autonómicas y generales al mismo tiempo. “El presidente se guarda todas las balas, las circunstancias serán las que decidan”, aseguran.
El calendario electoral se decidirá en función de las circunstancias: “El presidente se guarda todas las balas”
Cuanto más tiempo pase, en todo caso, en la Moncloa consideran que el horizonte judicial, ahora muy encapotado para los intereses de Sánchez, se irá despejando más. El juicio contra la mujer del presidente, Begoña Gómez, podría no celebrarse hasta septiembre del 2027. Y, como mantienen su confianza en la inocencia de José Luis Rodríguez Zapatero, piensan que, según avancen los procesos, las corruptelas quedarán “circunscritas” a José Luis Ábalos, Santos Cerdán o Leire Díez, y se desimputará, por ejemplo, a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
Pero, sobre todo, advierten que, cuanto más se prolongue la legislatura, más en evidencia quedarán las “carencias” que atribuyen a Feijóo y su “dependencia” de Vox. Y más ejemplos habrá para agitar el “miedo” a una coalición con la ultraderecha en el gobierno, como en las generales del 2023, tras sus pactos autonómicos.
Consideran además que también requerirá tiempo que cuaje una recomposición del espacio electoral de las izquierdas. Aunque dan por hecho que “la izquierda del PSOE siempre se organiza a última hora”.
“Nos interesa alargar esta legislatura, jugamos a largo plazo esta partida”, zanjan, por todo ello, en la Moncloa.

