El alcalde Mamdani recurre a fuertes despliegues policiales en las calles de Nueva York

El azul del uniforme de la policía no es el color de los socialistas democráticos.

El alcalde de Nueva York, Zohran Kwane Mamdani, lidera en Estados Unidos esa marea que está llevando al Partido Demócrata hacia la izquierda, territorio en el que la reclamación de atención sanitaria universal (como en Europa), de precios más baratos en los supermercados o de viviendas asequibles ejercen de banderín de enganche.

No se ha de olvidar, sin embargo, que uno de los gritos de batalla impulsores de este movimiento consistió en reclamar la desfinanciación de la policía. Mamdani, al que los sectores ultras de la ciudad acusaron de que trataría de desmantelar o recortar el poderío del NYPD, no solo no parece dispuesto a retirar fondos de ese departamento, sino que los uniformados bajo su mando está inundando los acontecimientos públicos recientes con un número de agentes sin precedentes.

Esta demostración de fuerza, convertida en una de las señas de identidad de la comisionada del NYPD, Jessica Tisch, y del propio alcalde se despliega en desfiles, festivales callejeros o fiestas para seguir los partidos de los Knicks o del Mundial de fútbol.

Una de las situaciones que más sorprendió a los neoyorquinos tuvo lugar el pasado sábado, en el primer fin de semana de la convocatoria Summer Streets (calles y avenidas principales que se cierran al tráfico rodado y se dedican solo a los peatones). A pesar de la ausencia de coches en sitios de Manhattan, a los lugareños les llamó la atención que hubiera embotellamientos. Estaban provocados por la acumulación de vehículos policiales.

En algunos cruces se contaban hasta ocho coches de los uniformados. Clarence Ekerson, fundador de Streetfilms, organización que documenta espacios públicos en todo el mundo, grabó imágenes esa jornada en la que se observa como ciclistas y peatones esquivaban esos vehículos en las principales intersecciones del recorrido, que se extiende desde el puente de Brooklyn hasta la calle 110 Este de Manhattan.

Aunque el NYPD siempre ha estado presente en esta iniciativa, Eckerson explicó a Gothamist que “este año era evidente para todo el mundo que algo había cambiado”.

“Me crucé con varios amigos y conocidos, y todos me preguntaban: ‘¿Qué está pasando?’. Todo se había ralentizado”, recalcó.

A pesar del rastro que dejó Mamdani durante su formación política y en campaña con peticiones de rebajar el presupuesto del cuerpo policial de la Gran Manzana (el NYPD cuenta con más dinero, unidades y tecnología que los ejércitos de muchos países del mundo) y destinar esos fondos a educación o a alternativas a la represión, lo cierto es que ya desde antes de tomar posesión del cargo, el pasado 1 de enero, demostró que no iba a permitir que la metrópolis cayera en el caos por la delincuencia como predecían los agoreros de la extrema derecha.

Si bien siente alergia profunda por su predecesor, el expolícia Eric Adams, Mamdani mantuvo a Tisch al frente del NYPD, aunque ideológicamente se encuentren en el polo opuesto al suyo dentro de los demócratas.

Esta decisión ya fue una clara señal de que la seguridad de la ciudad, de sus residentes y de los visitantes era una premisa esencial. El alcalde se desmintió a si mismo al incrementar la plantilla del NYPD o en poner a más agentes a patrullar. Nueva York registró el menor número de incidentes con disparos (381), el menor número de víctimas por tiros (462) y el menor número de homicidios (149 muertos) en la historia de la ciudad durante los primeros siete meses del año.

Brad Weekes, portavoz de la policía, sostuvo que las medidas de seguridad adoptadas en el Summer Streets respondían a los atentados terroristas en los que vehículos arrollaron a grandes multitudes en otras partes del mundo. Pero este peligro viene de lejos, no es una novedad.

Aunque haya neoyorquinos que reciben con agrado el aumento de la presencia policial, el hecho de que los agentes dediquen más horas a estos acontecimientos públicos significa que pasan menos tiempo en las comisarías respondiendo a las llamadas al 911 y previniendo otros delitos, indicaron expertos en la materia

Mamdani ha defendido formas alternativas de abordar la seguridad pública que permitan a los policías concentrarse en la investigación y resolución de los delitos. Pero Tisch es partidaria de una aproximación más severa con la implantación de amplios cierres de áreas y “zonas congeladas”.

Francesc Peiron Arques

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