Yangtian Xu: el fundador y hombre invisible de Shein

Shein lo tiene todo. El portal de origen chino que sacudió la moda con su ropa barata hoy distribuye desde pantallas a lápices. Lo que no tiene es una buena respuesta sobre quién es Yangtian Xu. El perfil bajo de su enigmático fundador lo convierte en un desconocido incluso en casa. A las puertas del debut en bolsa este martes, sigue en un segundo plano.

De Yangtian Xu –occidentalizado en Sky Xu– apenas hay una reciente intervención en un acto. Hijo de operarios de fábrica, a sus 43 años al directivo chino ni sus propios empleados lo reconocen en el ascensor, se dice. Es parte de su filosofía: que lo relevante sea la empresa, no su líder. 

En los documentos de la salida a bolsa solo se da una breve descripción de quién es. Como siempre, de pinceladas gruesas, alabando su “liderazgo visionario”. Se graduó en comercio internacional en Qingdao, para luego especializarse en servicios de búsqueda SEO para empresas de exportación. El primer paso emprendedor lo dio en el 2008, montando una primera tienda online junto a varios socios. La gran aventura vino en el 2012, cuando lanzaron SheInside, un portal para vender vestidos de boda luego reconvertido en Shein. Hoy es un gigante con 280 millones de clientes repartidos en 160 países, que ingresó 36.000 millones de euros y ganó 1.770 millones en el 2025.

Yangtian Xu, fundador de Shein
Yangtian Xu, fundador de SheinGusi Bejer / LV

Con su aprendizaje en búsquedas, Xu se dio cuenta de que el mejor termómetro de las tendencias eran las redes. Ideó un sistema para analizar millones de posts, copiar diseños virales y encargarlos a fábricas chinas. Así, en días, lo que está de moda puede llegar al comprador. Pero esa velocidad que imprime a las pequeñas fábricas, y que las exprima al máximo para reducir costes, han generado acusaciones de explotación y de trabajo forzoso. Un asesor que trabajó con Xu señaló que conoce los entresijos de los contratos con las fábricas y los salarios al detalle. Es metódico pero humilde, se apunta. El objetivo es hacer de la moda algo accesible y asequible: con ello y mucha presencia en redes, se ganó a la generación Z. Controlar la cadena es otro sello. Xu ha hecho de Shein un gran banco de pruebas. Lanza prendas con tiradas de 100 o 200 unidades y solo las escala si se venden bien. No es moda rápida o ultrarrápida, es moda en tiempo real, donde se analiza en directo la respuesta y se adapta la fabricación. Esto deja un inventario controlado, un excedente mínimo y una respuesta rápida.

Xu y Shein han tenido que reconciliarse con sus orígenes para conseguir el salto a bolsa en Hong Kong

Pero el salto a bolsa llega entre pérdidas trimestrales y marchas atrás. Los últimos años han surgido grietas. Shein había hecho esfuerzos para venderse como empresa global cuando intentó salir a bolsa en Nueva York y Londres, ambas fracasadas por trabas de China y dudas por su trato laboral. En casa no gustaba tanta fijación por venderse como una empresa global, desligada de su origen. Para intentar una primera salida a bolsa en el extranjero, Xu se llevó la sede –y su residencia– a Singapur en el 2021. No ayudó que Donald Tang, responsable ejecutivo, dijera que eran más americanos que chinos en su forma de ser, cosa que irritó a Pekín. Finalmente, para salir a bolsa ha tenido que abrazar sus raíces y reconciliarse. Lo hará en Hong Kong, más cerca de casa. En febrero, en su única aparición pública, Xu elogió al Partido Comunista. En parte, el perfil bajo le evita un mayor escrutinio de unas autoridades que hicieron desaparecer al fundador de Alibaba, Jack Ma.

Shein debutará valorada en 26.000 millones de dólares, un 74% menos que los 100.000 millones que fijó una ronda en el 2022, más que Inditex y H&M juntas. Porque desde entonces todo se ha conjugado en su contra. Shein apoyaba su éxito en la exención en aduanas de sus paquetes, algo que ha desaparecido en EE.UU. y la UE. Los aranceles le restan mercado americano, y los costes suben por las disrupciones comerciales. Afecta asimismo una agresiva Temu que le come mercado. Tampoco han faltado más polémicas, como la venta de muñecas sexuales infantilizadas. Y pesa que ya no sea una empresa de fuerte crecimiento, restando apetito inversor. Sea como sea, en el debut captará 1.700 millones para invertir en tecnología y crecimiento. ¿Ahora dejará de ser invisible Xu?

Luis Federico Florio

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal ‘Bolsillo’, sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

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