Apenas quince meses ha durado la tregua política que, sin embargo, aún blinda a Portugal ante las que serían sus terceras elecciones parlamentarias en apenas tres años. El líder de ultra André Ventura reabrió el martes las hostilidades al presentar una moción de censura contra el Gobierno en minoría del conservador Luís Montenegro. Rompe así el escenario de precaria tranquilidad generado el 28 de mayo del 2025, tras el recuento del voto exterior, con un primer ministro reforzado y un Partido Socialista (PS) hundido en la tercera posición, al ser sobrepasado por Ventura en escaños, y obligado así a impedir una nueva cita inmediata con las urnas, mientras los ultras acumulaban fuerzas para el siguiente asalto.
La desafiante actitud del ministro, antiguo jefe de la Policía Judicial que investigó a Montenegro, genera un escenario tóxico
El xenófobo y racista André Ventura, una criatura mediática surgida de los platos televisivos del fútbol y los sucesos y dotado de un instinto político superior al de sus rivales, aprovecha ahora la bastante insostenible posición del ministro del Interior Luís Neves, el hasta febrero prestigioso director de la Policía Judicial (PJ) y protagonista este verano de una sucesión de escándalos por los que está siendo investigado por la fiscalía, la UE y el propio Ministerio de Justicia. Su mayor problema reside en el tráiler para la producción de droga sintética que debía ser destruido pero acabó en la empresa de un amigo suyo, el constructor que le hizo obras irregulares en una finca del Alentejo mientras era adjudicatario de contratos de la PJ.
El pasado viernes Ventura anunció que si Montenegro no destituía al ministro antes del martes presentaría una moción de censura. El día que acababa el ultimátum Neves aprovechó su intervención en un acto institucional policial en Madeira para reiterar las explicaciones que dio en julio, que no aplacaron la polémica, erigirse como paladín en la lucha contra la ultraderecha en Portugal y proclamar que “nada” le apartará de su determinación de seguir en el cargo. “Impresionante, inenarrable, incalificable. ¿Qué sabrá Luís Neves sobre el primer ministro?”, escribió en X Ventura para alimentar así la teoría de que Montenegro no puede cesar al titular de Interior por la supuesta información sensible que éste habría acumulado cuando la PJ lo investigó por los escándalos de su consultora y de su casa.
De las 37 mociones de censura presentadas desde 1975 sólo prosperó una y acabó fatal, pero Ventura la usa en su enconada pugna con Montenegro por liderar la derecha lusa
Después, Ventura continuó en la CNN su incesante desfile por los platós, mientras dejaba que creciera el estupor entre políticos y comentaristas por la actuación de Neves en Madeira. Sólo este miércoles por la tarde confirmó que su partido, Chega, había registrado la víspera la moción de censura. Se trata de la trigésimo séptima presentada desde 1975. Sólo prosperó una, en 1987, y acabó con una aplastante mayoría absoluta del primer ministro destituido, Aníbal Cavaco Silva. Este es uno de los motivos por los que el actual líder del Partido Socialista (PS). José Luís Carneiro, no sólo no la apoya, sino que no quiere ni hablar de ella, pese a que encabeza la media de encuestas, con un 29%, frente al 25% del conservador Montenegro, con siete puntos menos que en las elecciones del 2025 y sólo uno de ventaja sobre Ventura.
En esta lucha por liderar la derecha, Chega juega una vez más a cabalgar sobre el descontento social. Tratará de equiparar a conservadores y socialistas en el debate de la moción de censura de la próxima semana, en el que Montenegro y Carneiro se afanarán por desenmascarar la demagogia de Ventura, pero con el lastre de que, salvo sorpresa, Neves seguirá por en su cargo.
