
Donald Trump acelera su respuesta a la entrada en vigor de los aranceles de Canadá a productos estadounidenses con una nueva batería de aranceles e incluso la prohibición de ciertas importaciones. El republicano ha planteado prohibir la entrada al país de motocicletas de gran cilindrada, bebidas alcohólicas y ciertos lácteos canadienses, que entrarán en efecto el 29 de septiembre. Afectarán a categorías específicas de productos, no a la totalidad de las importaciones. En estas semanas pueden darse negociaciones que desactiven la decisión.
Para justificar la prohibición de importar bebidas alcohólicas, Trump cita el boicot, que considera “discriminatorio”, dirigido contra el alcohol estadounidense en Canadá. Desde el año pasado, los vinos y licores estadounidenses han desaparecido de los estantes en la mayoría de las provincias canadienses.
Trump también ha ordenado que se adopten las medidas necesarias para retirar los productos canadienses de sus listas de contratación federal.
Además de las últimas medidas, un alto funcionario del gobierno afirmó que las amenazas de Trump de aumentar los aranceles a los automóviles canadienses al 50% el 1 de enero siguen vigentes. El funcionario también ha indicado que esperan conversar con sus homólogos canadienses en los próximos días.
Las medidas del presidente estadounidense son el último episodio de una guerra comercial que va mucho más allá de los aranceles. Las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá para una tregua comercial fracasaron en el último momento en agosto, lo que llevó al gobierno de Trump a imponer un arancel del 50% a miles de millones de dólares en productos canadienses.
Choques continuos entre los países
Desde entonces, Trump ha ordenado que el lago Ontario pasara a llamarse lago América, lo que provocó la indignación de los canadienses. También amenazó con poner fin a la venta de aviones de la empresa canadiense Bombardier en Estados Unidos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, se niega a ceder. Tras el fracaso de las negociaciones comerciales, prometió tomar represalias “dólar por dólar”.
La nueva ronda de medidas aumenta la presión sobre la relación económica entre los dos países y aumenta la incertidumbre sobre el futuro del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que durante años ha sustentado buena parte de la integración económica de América del Norte.
