Spoilers matemáticos

Si entras en un yacimiento arqueológico con un bulldozer, quizá encuentres el tesoro, pero seguro que destruirás todo aquello que hace que un montón de piezas de metal sea un tesoro.

Bulldozer es el término que Hugo Duminil-Copin, medalla Fields (el Nobel de las Matemáticas), usa para referirse a la resolución de problemas matemáticos con ayuda de la IA. Terence Tao, niño prodigio y el mejor matemático vivo, también medalla Fields, publicaba el 3 de septiembre una propuesta que iba más allá: declarar ciertas clases de problemas vedadas a la IA. Cinco días más tarde, OpenAI anunciaba que unos 10.000 agentes habían demostrado en 88 horas que las ecuaciones de Navier-Stokes pueden reventar, uno de los seis problemas del milenio que quedan por resolver.

La comprensión y las nuevas ideas las tienen las personas

Y, como siempre, ha habido polémica. Doce horas antes del anuncio, el matemático Tristan Buckmaster (NYU) y el investigador Levent Alpöge (Anthropic) ya habían anunciado un resultado parecido, y Buckmaster ha insinuado que OpenAI se habría aprovechado de su trabajo, cosa que OpenAI niega. Por si fuera poco, parece que los verdaderos héroes de la historia serían dos españoles, Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, que llevan años trabajando en el problema: sin su trabajo, ninguna IA habría llegado a ninguna parte. Visto así, parece más bien una victoria de la colaboración entre matemáticos que de la IA.

Está claro que un problema resuelto es mejor que un problema que no lo está. Y está claro que si tenemos el botón de la solución, lo apretaremos sin dudar. Pero eso solo resuelve una parte del problema. Los matemáticos producen algo de más valor que soluciones: producen una comprensión del mundo, que solo se genera si se hace el proceso de probar una hipótesis. Cuando obtenemos la respuesta apretando un botón, no buscamos, ni dudamos, ni experimentamos, ni nos equivocamos. Es como cuando nos hacen un spoiler de una película, que ya no tenemos ganas de verla, y si la vemos, la experiencia es otra muy distinta.

Las ideas necesitan tiempo para madurar, para expandirse, para llegar a otras personas que repetirán el proceso generando más conocimiento sobre el mundo. Es este proceso de creación de ideas el que la IA elimina de manera preventiva con sus soluciones. Y las ideas las tienen las personas. Duminil-Copin explica que, pese a pasar buena parte de su vida intentando encontrar una demostración de θ(pc)=0, el éxito le llegó gracias a la gente con la que colaboró intentando resolver el problema: de ahí salieron nuevas ideas, nuevos problemas, nuevas soluciones e incluso nuevos campos de investigación. Con los spoilers , todo esto se pierde.

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