El programa de ajustes drásticos acometido por Oliver Blume, CEO de Volkswagen, ha sacudido la política y la economía catalana y española por sus posibles efectos sobre la histórica Seat. Como recuerdan los veteranos de la empresa automovilística española, no ha habido ajuste en Alemania que no haya tenido efectos del mismo tipo en Seat.
Las mismas fuentes han reaccionado con frialdad ante el nuevo debate abierto estos días, pues aseguran que el escenario previsto desde hace años en los ámbitos directivos de la compañía, era el de la progresiva desaparición de la marca Seat engullida por el desarrollo de Cupra.
Esta última ya supera en unidades producidas a los modelos Seat, además de ser más rentable. El consorcio alemán distingue en sus comunicados entre la empresa Seat SA, que agrupa la factoría de Martorell, también la de Landaben (Navarra), aunque solo desde el punto de vista patrimonial y las marcas Cupra y Seat, un activo comercial de la primera. Con esta marca se fabrican autos de combustión, que estarán prohibidos a partir del 2035 y no tiene plataformas nuevas electrificadas asignadas. Si esto no cambia, el golpe sobre el empleo sería enorme.
Pensando en esta situación, según han confirmado dos fuentes con conocimiento directo de los hechos, Wayne Griffiths, el antecesor del actual presidente de Seat, Markus Haupt, y que dirigió la compañía desde el 2020 hasta la primavera del año pasado, lo tenía tan claro que incluso inicio contactos con algún fabricante chino para que este asumiera alguna línea de producción de la factoría barcelonesa de Martorell. El consorcio Volkswagen, propietario de Seat, dejó hacer, pero al final las negociaciones no avanzaron. Griffiths dejó la compañía el año pasado y no se han anunciado cambios.

Tan solo, que está más claro que antes que la marca Seat podría tener los días contados, concretamente en el 2029. Aunque las ventas de Cupra, que además de en Martorell se fabrica en otras factorías más del grupo fuera de España, mantengan la positiva evolución actual, no permitirían mantener los 15.000 empleos de Seat.
Por eso, los sindicatos, que ya reconocen que Cupra es
más rentable que los Seat, han planteado, de entrada, que Volkswagen electrifique una segunda línea de producción
de Martorell, que ahora solo tiene una, la dedicada al Cupra y otros modelos eléctricos del fabricante alemán. pero seguirá pendiente la tercera línea, que en caso de desaparecer los modelos de combustión de Seat no tendría ninguna función asignada.
Para esta última, podría ser valioso un socio chino, como el que buscaba Griffiths, que la utilizara para captar mercado en Europa y que por la vía de producir directamente en Europa podría sortear los aranceles a las importaciones de eléctricos chinos. Aunque no está confirmado que esa fuera la intención del entonces responsable de Seat.
En aquel momento, pensar en un comprador chino podía parecer inopinado, pero a la vista de lo acontecido recientemente, con grandes fabricantes del sector, integrando a fabricantes del gigante asiático en sus factorías para que estos asuman parte de la capacidad de producción ociosa, el planteamiento del anterior responsable de Seat era casi visionario. En julio pasado, Ford anunció que cedía el 34% del capital de su fábrica valencia de Almussafes a la china Geely, mientras hay en marcha otras negociaciones del mismo tenor.
+++
Hace hoy justo una semana tuvo lugar la primera reunión después del paréntesis estival del llamado G-8, grupo de entidades del ámbito económico. Como ya sucedió en el encuentro anterior, el de finales de julio, de nuevo han sido solo seis los asistentes, pues no estuvieron presentes otra vez ni el presidente de la Cambra, Josep Santacreu ni el de la Fira de Barcelona, Pau Relat. Ambos habían excusado su presencia por motivos formales de agenda, viajes o consejos de administración.
Aunque fuentes próximas a ambas entidades consultadas por este diario han apuntado que la no asistencia refleja el estado de las relaciones entre algunas organizaciones empresariales tras la aprobación de la ampliación de dos a diez de las llamadas sillas de plata en la Cambra, vocalías en el pleno reservadas para empresas que realizan una aportación económica. En la votación, que arrojó un empate entre partidarios y contrarios y se aprobó gracias al voto de calidad de Santacreu, Pimec se alineó con los opositores frente a la línea oficial de la Cambra y de otras entidades, como la Fira. Esta última ya “mantenía una presencia muy intermitente en el G-8”, según confirman tanto fuentes cercanas a la entidad como del grupo.

Además de la Cambra y la Fira, forman parte del grupo los presidentes de Pimec, Antoni Cañete; el Cercle d’Economia, Teresa Garcia-Milà; el RACC, Josep Mateu; Barcelona Global, Josep Lluís Sanfeliu; Femcat, Tatxo Benet; y el decano del Col·legi d’Economistes, Carlos Puig de Travi.
¿Y de cara al futuro? Los seis que acudieron a la reunión de julio ya han acordado un calendario de reuniones para todo el curso actual, lo que podría multiplicar los “problemas de agenda” de los dos ausentes. Pero fuentes próximas a ambas han señalado que están “repensando el papel del grupo y todo está pendiente de definir el modelo de gobernanza. Si no pasan ambas cosas, todo puede quedar en punto muerto”.
En la reunión del pasado lunes, alguno de los presentes propuso ampliar la actividad del grupo e incrementar su presencia pública, con pronunciamientos sobre temas de actualidad. Aunque también había presidentes partidarios de mantener los contactos de forma discreta y solo emitir opiniones en ocasiones muy especiales o relevantes, según varios de los asistentes consultados.

