
El fabricante chino BYD, líder en eléctricos, apunta ahora a tener cuatro fábricas a largo plazo en Europa, una de ellas de baterías, sumando otra instalación a los planes que barajaba hasta el momento y lleva años pendiente de concretar. El despliegue le permitiría amoldarse a la normativa de Made in Europe que prepara Bruselas para incentivar la producción local y proteger de la competencia extranjera. España entra en los potenciales destinos.
La automovilística ya tiene una planta en fase inicial de producción en Hungría y ha puesto en espera la de Turquía. En sus planes prefiere adquirir instalaciones de montaje y operarlas en solitario a levantarlas desde cero o compartirlas en alianzas, para conseguir así una producción localizada en Europa más rápido. España o Francia están entre los posibles destinos, mientras que Italia ha pasado a ser un “plan B” ante la negativa de Stellantis, el gran actor local, a vender alguna planta, según explicó ayer a Reuters y Bloomberg Alfredo Altavilla, asesor europeo de BYD, en la inauguración de un concesionario en Turín, Italia.
BYD espera tener seleccionada la ubicación de una segunda planta europea antes de que termine el año, según Altavilla. Con anterioridad la compañía había señalado que la ubicación estaría elegida antes de cerrarse el 2025. España y Francia siguen siendo las opciones “más viables” para BYD, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos, ya que presentan “situaciones decididamente más sencillas”, afirmó. Con las cuatro plantas podría respaldar sus ambiciones de crecimiento y cumplir con la normativa de la UE.
El factor principal es cuánto costaría rehabilitar la planta seleccionada. “Tenemos que encontrar algo que comprar ahora y rehabilitarlo con relativamente poco dinero… rápidamente”, declaró el directivo español, que mencionó que visita instalaciones continuamente.
Por otro lado, BYD ha estado buscando adquirir marcas tradicionales europeas que atraviesan dificultades, según declaró a principios de este año Stella Li, vicepresidenta ejecutiva y responsable de la expansión internacional.
En el primer semestre, los ingresos de BYD en el extranjero superaron por primera vez a los obtenidos en su mercado nacional, por lo que ya tiene una importancia capital en su negocio. El giro de la empresa china hacia Europa también ha generado recelos. La fábrica en Hungría ha sido objeto de escrutinio debido a presuntos abusos laborales por parte de subcontratistas. BYD ha afirmado que siempre ha cumplido estrictamente con la normativa local.
