El Reagrupamiento Nacional (RN, extrema derecha) estaba anoche eufórico al salir los resultados de las elecciones para renovar 178 de los 348 escaños del Senado francés. El partido celebró que podrán formar su propio grupo -tendrán al menos 14 representantes y se precisan 10 como nínimo– por primera vez en la historia. También había alegría en La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), que logró su primer senador.
En estos comicios, de importancia relativa porque en el sistema francés domina la Asamblea Nacional, no votaron los ciudadanos directamente, sino casi 93.500 “grandes electores”, organizados por departamentos, entre ellos los diputados y senadores de la circunscripción y los miembros de los consejos departamentales, regionales y municipales. Estos últimos son la gran mayoría.
La derecha (Los Republicanos y aliados) seguirá siendo previsiblemente la primera fuerza en el Senado, pero el auge del RN, gracias a su mayor implantación territorial y los progresos a nivel local y regional, es significativo y da al partido mucha moral de cara a las presidenciales de la próxima primavera, en las que Marine Le Pen es favorita.
Uno de los triunfos más importantes de la extrema derecha se ha producido en el departamento de Bocas del Ródano (Marsella), al obtener dos de los ocho senadores en juego.
El Senado es relevante en el proceso de elaboración de las leyes, pero en caso de no consenso con la Asamblea ésta tiene la última palabra. El mandato de los senadores es de seis años. Se da por seguro que, gane quien gane las presidenciales, disolverá la Asamblea y convocará elecciones legislativas de inmediato. Aunque no sea obligatorio, porque el último voto –anticipado– fue en el 2024, se hará así para clarificar el escenario político.
