La Autoridad Fiscal advierte de que los intereses de la deuda podrían crecer en 15.000 millones si siguen subiendo los tipos

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha advertido hoy que si los costes de financiación siguen subiendo y ese alza permanece en el tiempo, el pago anual de intereses de la deuda podría implicar un sobrecoste anual de entre 9.000 y 15.000 millones de euros en el 2030 respecto a su escenario central. Ello conllevaría, según el supervisor presidido por Inés Olóndriz, frenar el ritmo de reducción de la ratio de deuda pública sobre el PIB, aunque sin invertir su senda descendente.

Esta es la conclusión principal de la última edición del Observatorio de Deuda de la Autoridad Fiscal, difundida este jueves, donde el organismo examina las consecuencias del encarecimiento de la financiación en un contexto muy complejo a nivel internacional.

La Airef plantea tres posibles escenarios fiscales en los que los shocks suponen aumentos adicionales de 90, 120 y 150 puntos básicos respecto al escenario base, subidas que se introducen gradualmente durante dos años y que se mantienen posteriormente durante el horizonte de proyección, hasta el 2030.

Así, el gasto por intereses alcanzaría ese año entre el 3,2% y el 3,5% del PIB, frente al 2,8% del escenario base. En términos nominales, supondría un gasto por intereses de entre 67.200 y 73.200 millones de euros, frente a 58.300 millones en el escenario base, con un sobrecoste anual de entre 9.000 y 15.000 millones de euros. Esta mayor carga financiera provocaría que la reducción de deuda pasaría a reducirse hasta el 2030 entre 3,6 y 4,4 puntos, frente a los 5,5 del escenario base.

El repunte de los tipos ha empezado a trasladarse de manera paulatina al coste efectivo de financiación del Tesoro. El coste medio de las nuevas emisiones alcanzó el 3% en septiembre de 2026, frente al 2,4% del coste medio de la deuda actualmente en circulación.

Para la Airef, la inflación supone un “canal adicional de presión sobre la carga financiera”. En septiembre de 2026, la cartera de deuda ligada a la inflación se situaba en torno a 101.000 millones de euros y la experiencia reciente muestra que su revalorización puede ser significativa ante repuntes intensos de los precios, como ocurrió en el 2022. 

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