Puig prevé crecer un 60% hasta el 2032 y superar los 8.000 millones en ventas

Puig prevé crecer un 60% en los próximos seis años hasta superar los 8.000 millones de facturación en el 2032, según el plan estratégico que presentó ayer la compañía a los analistas e inversores en su primer Capital Markets Day, que celebró en Madrid. El grupo de fragancias y cosmética aspira a situarse entre las cuatro principales compañías mundiales de belleza prémium, por detrás de L’Oréal, Estée Lauder y LVMH, y a ser una de las dos mayores de fragancias (tras L’Oréal) mediante un crecimiento orgánico y con adquisiciones selec­tivas. Actualmente ocupa el quinto o sexto puesto en el primer caso, y el cuarto en el segundo.

Tras abandonar el proyecto de fusión con la norteamericana Estée Lauder, una operación que no fructificó, Puig anunció este mismo mes la compra del 50% de Isdin que todavía no controlaba en esta firma de dermocosmética por 1.200 millones de euros. Tras esta operación, el grupo se marca ahora un ambicioso camino a base de un mayor crecimiento de las ventas y una mayor rentabilidad. La idea es centrarse en un crecimiento orgánico, reforzando la cartera de “marcas estratégicas y concentrando nuestros recursos en aquellas categorías, mercados y canales donde vemos las oportunidades más claras para crecer”, señaló el consejero delegado de Puig, José Manuel Albesa.

“Creceremos por encima del mercado, que tiene el viento de cola”, destaca el presidente, Marc Puig

Marc Puig, presidente ejecutivo del grupo, abundó en esta idea, y en declaraciones a la prensa subrayó que “el compromiso es crecer por encima del mercado, que tiene el viento de cola y va a seguir creciendo”. Ese crecimiento del portfolio actual, en cualquier caso, se vería “complementado con adquisiciones selectivas que aporten marcas diferenciales, nuevas capacidades o presencia en categorías y mercados atractivos”. El presidente destacó ante los analistas la “posición de fortaleza” de la que parte la compañía, que alcanzó unos ingresos de más de 5.000 millones de euros en el 2025, “más que triplicando nuestras ventas en los últimos cinco años”.

También destacó el carácter familiar de la empresa y la vocación de que se mantenga este control. En este sentido, y a preguntas de los analistas, el presidente de Puig recordó que valoraron seriamente una fusión con Estée Lauder porque el grupo norteamericano se les acercó y ambos compartían valores y estrategias de futuro, pero dijo que las conversaciones no cuajaron porque “nosotros no queríamos perder todo el control”.

El plan estratégico Vision 2030 presentado ayer por Puig prevé redoblar la apuesta por las fragancias de prestigio, como Carolina Herrera, Rabanne y Jean Paul Gaultier, y reforzar el liderazgo en la categoría de fragancias nicho, el segmento de mayor crecimiento. Aquí prevé impulsar las marcas Byredo y Penhaligon’s mediante una mayor productividad de su red actual. Asimismo, la estrategia contempla potenciar la marca de maquillaje Charlotte Tilbury, que ha más que triplicado su tamaño desde su incorporación a Puig en el 2020, y busca multiplicar su negocio por 1,5 de aquí al 2032. En dermocosmética, finalmente, aspira a construir una plataforma líder con las marcas Uriage, Isdin y Apivita, con unas ventas globales que superarían los 1.000 millones. Isdin será uno de los pilares de este segmento una vez se complete la operación, sujeta a las autoridades de competencia, pero cuyo cierre está previsto en el primer trimestre del 2027.

En este punto, el consejero delegado de Puig explicó que la dermocosmética es uno de los sectores que está experimentando un mayor crecimiento y que ello explica el interés de la compañía por hacerse con el 100% de Isdin, una firma que ha crecido a doble dígito en los últimos años. También explica la inversión minoritaria que Puig anunció ayer en la empresa francesa Krème, especializada en el cuidado de la piel basado en el microbioma.

Elisenda Vallejo Cortinas

Redactora jefa de la sección de Economía de La Vanguardia

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