
La inteligencia artificial está pasando factura al negocio que ha convertido a Google en un gigante tecnológico. Las acciones de su matriz, Alphabet, se desplomaban más de un 12% este jueves tras presentar unas ventas y unos beneficios inferiores a las expectativas. En las primeras operaciones, el retroceso llegó al 13% y borró 511.000 millones de dólares de capitalización, la mayor pérdida de valor bursátil de su historia. Si la caída persiste al cierre, sería la segunda mayor pérdida diaria de capitalización en la historia de Wall Street.
El castigo refleja el temor de los inversores a que la nueva forma de buscar información erosione su principal fuente de ingresos, que sigue siendo la publicidad. Google está incorporando respuestas generadas por IA para competir con asistentes como ChatGPT y Claude, lo que se conoce como modo IA, pero estas herramientas le reportan menos ingresos que las búsquedas tradicionales. Al mismo tiempo, su desarrollo exige inversiones cada vez mayores en centros de datos y energía.
El director comercial de Google, Philipp Schindler, reconoció ante los analistas que la creciente popularidad del modo IA está afectando al negocio. Esta opción ofrece respuestas en formato conversacional en lugar de la habitual lista de enlaces y tiene una menor capacidad de monetización, según Bloomberg. La compañía confía en corregirlo con la incorporación de más anuncios.
Los ingresos por búsquedas y otros canales crecieron un 12%, hasta los 63.400 millones de dólares, frente a los 64.900 millones previstos. El avance supone una desaceleración respecto a los ritmos cercanos al 20% de principios de año. También decepcionó la publicidad de YouTube, que facturó 11.200 millones.
Alphabet elevó sus ingresos totales un 25%, hasta los 127.600 millones de dólares, pero ganó 26.200 millones, un 25% menos que un año antes y lejos de los 37.300 millones esperados. El resultado incluye pérdidas de 8.700 millones por la variación de valor de sus participaciones en otras empresas, entre ellas SpaceX. El beneficio operativo aumentó un 30%, hasta los 40.600 millones, aunque tampoco alcanzó las previsiones.
La otra gran preocupación es la velocidad a la que Google consume efectivo. Su flujo de caja libre fue negativo por segundo trimestre consecutivo, hecho inédito desde su salida a bolsa en el 2004, y se situó en menos 9.100 millones de dólares. Influyó el pago de 5.200 millones para saldar una multa europea por prácticas contrarias a la competencia vinculadas a Android.
Las inversiones de capital ascendieron a 51.300 millones en el trimestre y podrían alcanzar los 205.000 millones en el conjunto del año. Además, Alphabet acumula compromisos futuros de compra de recursos y arrendamiento de centros de datos que superan el billón de dólares. La presión aumenta sobre su consejero delegado, Sundar Pichai, para demostrar que esa apuesta puede generar ingresos suficientes.
La nota positiva llegó de Google Cloud. Su negocio en la nube ingresó 30.700 millones de dólares y obtuvo un beneficio de 11.100 millones, por encima de las previsiones. Entre sus clientes figura Anthropic, rival de Google en el desarrollo de asistentes de IA.
El contraste con Microsoft agravó el malestar del mercado. La dueña de Azure superó las expectativas y mantuvo un flujo de caja libre positivo de 18.600 millones, pese a invertir 45.200 millones. Sus acciones subían un 1% al inicio de la sesión, mientras el Nasdaq cedía un 1,4%. Wall Street exige resultados a una industria que sigue elevando sus apuestas por la IA.
