“El BCE es una roca, y la institución se mantendrá en el marco de la continuidad”. Con estas palabras aludió ayer Christine Lagarde al proceso de sucesión en el banco central. Su despedida marca el comienzo de una batalla que en realidad lleva semanas abierta en las capitales europeas en la que el español Pablo Hernández de Cos, de 55 años, se medirá al neerlandés Klaas Knot, de 59. Uno de los dos puede ser el quinto presidente del BCE.
En esta disputa se valoran los méritos, y Hernández de Cos parte como preferido por sus colegas economistas, pero la negociación política y los contrapesos de poder resultan decisivos. Más allá de la necesidad de lograr el apoyo de 16 de los 21 países de la zona euro que sumen más del 65% de la población, Alemania y Francia siguen siendo clave.
Actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Hernández de Cos programó reuniones con el canciller alemán, Friedrich Merz, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, para presentar sus credenciales. Además, se le atribuye una buena relación con Lagarde, a quien apoyó en el momento de convertirse en presidenta.
La intención era acelerar la salida de Lagarde para relevarla antes de las elecciones francesas. Fuentes cercanas a las negociaciones indican que la decisión podría prepararse en el eurogrupo del 10 de diciembre, para votarse en el Consejo Europeo del 17 del mismo mes.
Lo que ahora se dirime es el relevo de tres de los seis miembros del comité ejecutivo del BCE. Ya ha salido la alemana Isabel Schnabel, y a comienzos del 2027 lo harán Lagarde y el economista jefe, el irlandés Philip Lane. La idea es relevarlos en una única negociación. Las salidas dejan a Alemania, Francia y España –hace unos meses se produjo el relevo de Luis de Guindos– sin representación.
Los Países Bajos ya tienen un representante, Frank Elderson, pero eso no cierra de por sí el paso a Knot. De hecho, una de las tesis que ha circulado es la de que Francia quiere garantizarse el puesto del economista jefe, una suerte de número dos, y que Alemania no permitiría que otro país fuera de la órbita frugal, como España, pudiese hacerse en esas condiciones con la presidencia. El neerlandés Knot sería el candidato alemán.
Sin embargo, Hernández de Cos ha sabido distanciarse de la clásica distinción entre halcones y palomas, y destaca por su capacidad para generar consenso. Ayer, el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, le dio su apoyo: “El BCE es una institución muy importante que merece grandes presidentes como Pablo”.
