Warsh aplaza la subida de tipos de interés hasta después de las elecciones en Estados Unidos

Solo en cuatro ocasiones en la era moderna de la política monetaria la Reserva Federal de EE.UU. se ha atrevido a subir los tipos de interés antes de las elecciones de medio mandato.

La economía de EE.UU. lleva cinco años sin cumplir el mandato de la inflación en el 2%

Lo hizo circunstancias excepcionales, cuando la inflación estaba fuera de control. La última, en 2022, para combatir la peor ola de crecimiento de precios en cuatro décadas.

Esta vez Kevin Warsh ha optado por lo que esperaban los mercados y lo que suele decir la estadística: antes de un proceso electoral, el banco central opta por la inacción. El organismo ha dejado el precio del dinero en los niveles actuales, en la horquilla 3,75%- 4%. 

“La inflación sigue elevada. La acumulación de más información ayudará al Comité a determinar la postura de política monetaria adecuada para asegurar el retorno oportuno de la inflación al objetivo del 2% del Comité. El Comité garantizará la estabilidad de precios”, se lee en el comunicado. 

Se puede hacer una doble lectura: se reconoce que los precios están creciendo en exceso, pero al mismo tiempo se lanza una señal al mercado de cara a la próxima reunión de diciembre, dando a entender que la decisión sigue aplazada solo unas semanas. 

Otro factor a tener en cuenta es que la decisión no fue unánime: dos gobernadores votaron a favor de subir los tipos, entre los cuales destaca Lisa Cook, gran enemiga de Donald Trump, que ha intentado sacarla de su puesto alegando irregularidades que fueron desmentidas por los tribunales. 

Hay varios motivos que respaldan esta postura prudente de Warsh, que ha preferido no restringir el crédito (después de la subida en la anterior reunión) . Como explicaba en una nota Pedro del Pozo , director de inversiones de Mutualidad: “Ningún banco central quiere ser el primero en subir los tipos de interés y provocar un deterioro de las perspectivas de crecimiento, especialmente en un momento en el que las economías han demostrado una capacidad de resistencia superior a la que se esperaba”. Y golpear el crecimiento en medio de un proceso electoral hubiera sido sin lugar a dudas una decisión polémica.

Warsh está pendiente de la volatilidad de los mercados y del encarecimiento de la deuda

Para Kevin Thozet, de la gestora Carmignac, “si solo se tuvieran en cuenta los datos, otra subida de tipos no hubiera sido descabellada. Los argumentos a favor de la paciencia probablemente proceden de otros ámbitos. Las condiciones financieras se han endurecido, las bolsas han mostrado signos de inestabilidad y han surgido tensiones en segmentos periféricos de los mercados de crédito”.

En esta misma línea, desde la fintech Ebury consideran que “la moderación de los salarios, la debilidad del empleo y el encarecimiento de la financiación derivado del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro aconsejaban actuar con prudencia”. Que es algo distinto de la complacencia.

En efecto, desde un punto de vista estrictamente económico, la Reserva Federal no puede permitirse bajar la guardia. La inflación en EE.UU. se situaba en septiembre en el 3,7% y en ascenso respecto al mes anterior. Son cinco años que el indicador de los precios está por encima del objetivo del 2%.

En las últimas semanas el precio de la energía se ha disparado, con el barril de Texas por encima de los 100 dólares. Y sobre todo, una economía sobrecalentada por el boom tecnológico.

Como señalaba Tiffany Wilding, de la gestora Pimco, mucho la IA está complicando mucho el trabajo de Kevin Warsh. “la IA está impulsando la demanda interna tanto a través de un mayor ritmo de inversión como del efecto riqueza”, apuntaba. No obstante, señala que “la inflación sigue siendo elevada, pero no se está acelerando”, lo que probablemente otorga a la Fed un cierto margen para adoptar un enfoque gradual, haciendo una pausa para observar cómo está afectando a la economía el endurecimiento antes de decidir hasta dónde seguir avanzando.

Kevin Warsh parece en cambio satisfecho del rumbo económico de Estados Unidos. “La actividad económica se está expandiendo a un ritmo sólido. Aunque la incertidumbre sigue siendo elevada, en parte debido a los acontecimientos geopolíticos, el gasto interno ha mostrado resiliencia. El crecimiento de la productividad es fuerte y la inversión de capital es robusta. Las ganancias de empleo han mantenido el ritmo de la fuerza laboral, y la tasa de desempleo apenas ha variado”. La única pesadilla es la inflación. Pero será una pesadilla ya para Navidad. 

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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