La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) se aproxima al final de su mandato de 15 años con un agujero en sus cuentas de más de 20.000 millones de euros. En concreto, el conocido como banco malo acumula al cierre del 2025 una deuda de 20.586 millones que, en su mayoría, no va a poder devolver cuando se liquide. La fecha fijada es el 28 de noviembre del 2027, por lo que queda un año para que sus gestores intenten reducir al máximo unas pérdidas que se han ido ampliando año tras año consecuencia de la sobrevaloración de los activos.
Las cicatrices de la crisis financiera se siguen notando en las cuentas públicas. La Sareb se creó en el 2012 para agrupar los activos tóxicos de las cajas de ahorro en quiebra. El entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, dijo que el instrumento no iba a costar dinero al contribuyente. Era una situación muy compleja, con la prima de riesgo disparada y una potente presión por parte de los organismos internacionales hacia España.
Los gestores de la compañía hicieron entonces una valoración media de los activos de 50.781 millones. Pero no valían eso. La consecuencia es que cada vez que la Sareb vende una vivienda y un suelo está perdiendo dinero. El traspaso a la empresa pública de vivienda, Casa 47, de 40.000 viviendas y 2.400 suelos para otros 50.000 inmuebles que eran propiedad de la entidad ha agrandado las pérdidas. En realidad esos activos pasan a ser propiedad del Estado y, por tanto, no es una pérdida como tal, sino que se podría catalogar de donación.
El futuro del banco malo lo decidirá el futuro Gobierno: filial, nueva sociedad o fusión con Casa 47
La Sareb lleva desde su creación intentando hacer un esfuerzo por reducir su deuda, no sin dificultades. En estos 14 años ha podido repagar deuda por unos 23.000 millones, aproximadamente la mitad de su cartera inicial. Una devolución considerable teniendo en cuenta no solo que se trataba de activos de riesgo heredados de las antiguas cajas de ahorro sino que, además, ha tenido que financiar los intereses de esa deuda. A estos 23.000 millones habría que sumar los 5.900 millones en los que se han valorado los activos que se van a traspasar a Casa 47.
Por tanto, la Sareb encara sus últimos meses de vida con una parte de sus activos que aún puede vender y que reducirán su deuda. Hay que recordar que en el 2024 la entidad llegó a facturar 3.000 millones. Entre ellos se encuentran varias viviendas ubicadas en la exclusiva urbanización madrileña de La Finca retenidas en los tribunales. La factura final, por tanto, aún no está emitida.
Lo que pueda ocurrir con la Sareb a partir del 27 de noviembre del 2027 queda en manos del próximo Ministerio de Economía. Hay que recordar que desde el 2022 el FROB es el máximo accionista. Opciones hay varias. Se podría acometer una empresa subsidiaria, crear una nueva sociedad, una fusión con Casa 47… Se decidirá en un año. Quienes ya han alzado la voz ante la incertidumbre sobre el futuro de la Sareb son sus trabajadores. Los sindicatos han pedido traspasar la plantilla, de unas 240 personas, a Casa 47. Fuentes de Sareb destacan “la profesionalidad de la plantilla” y recuerdan que aún resta trabajo por hacer. “Contamos con ellos para asumir el reto que queda por delante”, añaden.
Otra duda a resolver es qué pasará con los llamados ‘servicers’, que son las compañías inmobiliarias contratadas para gestionar la cartera de más de 100.000 activos. Se trata de las extremidades del banco malo y son Anticipa-Aliseda, del grupo Blackstone, y Servihabitat.
La Sareb dejará como herencia al Estado una cartera de más de 11.000 viviendas en este momento que cuentan con un alquiler social para personas vulnerables Este es el programa estrella de la entidad y, de hecho, sigue sumando varias firmas al día de arrendamientos para familias en riesgo de exclusión. Un equipo especializado no solo ayuda a disponer de un techo digno sino que también se busca la inserción laboral de estas personas.
Por último, la promotora de la Sareb, Árqura, ha proporcionado una vivienda nueva a precios asequibles, por debajo de los libres, a 11.000 familias. A día de hoy quedan más de 3.000 inmuebles por entregar, todos ellos señalizados sobre plano por los compradores antes del traspaso de activos a Casa 47. Sus contratos se respetarán y será la empresa pública del Ministerio de Vivienda la que continúe el trabajo de construir vivienda asequible a través de esta compañía especializada.
