
En pocos días hemos vuelto a aprender que lo que en un principio parece un accidente grave puede convertirse, en un segundo, en histórica tragedia ferroviaria y pretexto para alimentar los contenidos de todos los programas. El impacto es tan brutal que antepone la deontología y el servicio público a la tentación del morbo. A partir de aquí elegir el medio correcto para informarse es tan importante como, si tienes una enfermedad, consultar al médico más adecuado.
En teoría, los informativos actualizan los datos y jerarquizan los testimonios para ofrecer un relato riguroso. En la práctica, la tentación sensacionalista y los recursos de pianos sentimentales y testimonios editados hasta la náusea acaban siendo inevitables. El punto más vulnerable de la oferta es el género del comentario y la tertulia. Programas como Malas lenguas (TVE), En boca de todos (Cuatro), Xplica (La Sexta) u Horizonte (Cuatro), alternan opiniones de especialistas, pedagógicas y esclarece-doras, con despropósitos, necedades y sermones que, si se aplicaran al universo animal, calificaríamos de carroñeros.
Para informar sobre la tragedia, se alternan el rigor, el respeto y el celo carroñero

La tragedia tiene derivadas políticas –y electorales– que se centran en la figura, mediáticamente controvertida, del ministro Óscar Puente, que multiplica sus comparecencias, no se sabe si para redimirse, inmolarse o acompañar el inconsolable dolor de los familiares de las víctimas. En la extraordinaria novela La soledad del corredor de fondo , el protagonista creado por Alan Sillitoe recomendaba mirar las noticias sin sonido para acceder a un nivel de verdad que la verborrea suele maquillar. Hagan la prueba con el ministro Puente y los portavoces de la oposición que, vorazmente, se apuntan al linchamiento y se darán cuenta de que Sillitoe tenía razón: sin sonido, la verdad emerge con una fuerza irrefutable.
Alba Carrillo, rutilante y estridente presentadora de la nueva cadena La Séptima, ha declarado en El País que Gabriel Rufián la ilusiona mental y sexualmente y que los hombres interesantes y progresistas “me ponen muy cachonda”. Esta franqueza responde a la lógica pendular de la igualdad, que, para compensar siglos de impune cosificación femenina, ha logrado que solo se pueda cosificar públicamente el atractivo masculino desde el feminismo o la militancia LGTBIQ+. La visita del presidente y candidato Pedro Sánchez a La revuelta (TVE) ya provocó un brote de cosificación festiva cuando Candela Peña le alabó, con un furor que en dirección contraria habría sido escandalosamente baboso, los tejanos ajustados. Tanto Sánchez como Rufián juegan con este factor, que no figura en los programas electorales, pero influye en la adhesión de los votantes. Otra periodista que, en público, se ha rendido a la atracción sexual de Rufián es Laura Fa. Hace cinco años participó en el videopódcast La fábrica 1931 , presentado por Rufián, y desde entonces no ha dejado de elogiar los superpoderes afrodisiacos del diputado de ERC.
