La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha sacado a consulta pública una revisión de su código de gobierno de las sociedades cotizadas en la que recomendará por primera vez la separación del cargo de presidente del de consejero delegado entre las empresas del Ibex. Muchas de las grandes corporaciones españolas cumplen esta práctica, pero solo a medias porque acaban asignando funciones ejecutivas relevantes a su presidente.
El código de buen gobierno, que parte del lanzado en el 2006 por Manuel Conthe y que revisa el aprobado en el 2015, es uno de los documentos de referencia de la CNMV. Sus medidas no son de obligado cumplimiento, pero sí marcan las pautas de comportamiento para las empresas cotizadas. Suele retocarse cada seis u ocho años y en esta ocasión el supervisor ha apostado por homogeneizarlo con otros países y simplificarlo. Pasa de 52 a 23 páginas.
Entre las novedades figura también recomendaciones sobre la incorporación de la IA a los procesos de gestión, la necesidad de dar explicaciones cuando una propuesta ante la junta de accionistas recibe más del 20% de votos en contra o una mayor protección de los consejeros independientes. Uno de los objetivos es alinearlo con los códigos que se usan de referencia en otros grandes mercados.
Entre sus recomendaciones, figura una específica para el Ibex en la que reclama que el cargo del presidente del consejo de administración recaiga sobre una persona del consejo distinta al consejero delegado. Si el presidente tiene funciones ejecutivas, se deberían explicar las razones en el informe anual de gobierno corporativo, indica. En los casos en los que el presidente no sea un consejero independiente, señala, debería crearse la figura del consejero coordinador.
Una amplia mayoría de presidentes tiene funciones ejecutivas
Fuentes de la CNMV señalan que apenas el 42% de las cotizadas del Ibex separa el cargo del presidente del consejero delegado, mientras existe una amplia mayoría de sociedades en las que el presidente tiene funciones ejecutivas.
También se recomienda adoptar medidas para evitar el cese de consejeros independientes sin una causa justificada. Las fuentes aseguran que esta medida no se adopta como consecuencia de casos como el de Indra, aunque reconocen que no suele figurar en otros códigos de buen gobierno comparables.
La nueva versión del código “responde al objetivo de alinearlo con las tendencias actuales, que pasan por centrarse en lo más relevante y evitar ser demasiado estrictos en los temas con menor impacto”, ha indicado el presidente del supervisor, Carlos San Basilio, en un encuentro con periodistas. “Se trata de que su cumplimiento sea un factor de competitividad que aporte valor y no una carga”, ha añadido.
