
En pleno ojo del huracán por la fallida adquisición de un ático de lujo a través de una empresa pública regional de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha protagonizado este lunes una nueva tentativa para recuperar el control de la agenda. Lo ha hecho en los viñedo de la bodega Las Moradas de San Martín, en San Martín de Valdeiglesias, adonde se ha desplazado para escenificar la recuperación de la región tras los devastadores incendios sufridos en julio. Aunque la presidenta no ha tardado en orillar las cuestiones autonómicas para recurrir, una vez más, a su fórmula más conocida: desplazar el foco de las polémicas de su propia gestión hacia Pedro Sánchez.
La comparecencia ha introducido, sin embargo, una rectificación táctica. Después de varios días en los que la presidenta ha evitado responder a las preguntas de los periodistas, hoy sí ha abierto el micrófono a la prensa. Pero la vuelta a las preguntas no ha supuesto la vuelta a las explicaciones. La visita a la bodega, además, no figuraba en la agenda oficial y se ha producido en el marco de la ronda que Ayuso mantiene por los municipios afectados por los incendios de julio, un terreno en el que su equipo busca exhibir gestión y recuperación frente al desgaste político del ático.

“¿Cree que ha dado todas las explicaciones sobre el ático? ¿Cree que estas explicaciones son suficientes?”, le han planteado a Ayuso, que ha optado por esquivar el asunto: “Si tenemos en cuenta que 12 de los 15 ministros que tienen viviendas públicas no dan explicaciones nunca, sí. La presidenta ha insistido después en que, tras ocho años al frente de la Comunidad, “nunca ha necesitado ni he pedido una residencia oficial” y que tampoco la necesitará “a 10 meses de unas elecciones”, en una defensa que trata de desvincular la operación inmobiliaria de cualquier uso residencial cuando ha sido precisamente su entorno quien ha deslizado esa argumentación en los últimos días.
A partir de ahí, la dirigente madrileña ha insistido en desgastar al presidente del Gobierno. “Tras 16 días de esta invasión tolerada por el Gobierno y por Sánchez mientras sigue de vacaciones con sus chanclas en La Mareta”, ha afirmado la presidenta madrileña, que ha asegurado que Ceuta está “al borde del colapso”, con la seguridad comprometida y “grandes problemas sanitarios”. Ayuso ha hablado también de un supuesto riesgo de epidemias y de “agresiones, violaciones diarias” en la ciudad autónoma.
La presidenta ha aprovechado además para cuestionar el coste de las vacaciones de Sánchez y el uso de instalaciones públicas por parte del presidente y de su entorno. “Me gustaría saber cuánto está costando, qué políticos y amigos están utilizando instalaciones públicas, no un día ni dos sino un mes entero, mientras España arde, está sufriendo una invasión y tiene problemas enormes”, ha afirmado.

El ataque ha alcanzado su máxima intensidad al final de su intervención. Ayuso ha calificado a Sánchez como “el político con menor credibilidad de toda Europa”, al que ha acusado de estar “al borde del banquillo” y “desnortado”, aunque “de vacaciones”.
La elección del escenario y del argumento no ha sido casual. Mientras la polémica que afecta directamente a su Gobierno gira en torno a la adquisición con fondos públicos de un inmueble de lujo cuyo destino ha cuestionado la oposición, Ayuso ha dedicado buena parte de su comparecencia a poner en duda el uso de bienes públicos por parte del Ejecutivo central. Pero el cortafuegos no termina de funcionar como en otras ocasiones. La compra del ático por 6,3 millones de euros a través de Planifica Madrid se ha convertido en el principal frente de desgaste de la presidenta, en plena investigación judicial tras la remisión a un juzgado de las denuncias contra la empresa pública. La oposición sostiene que el inmueble estaba destinado, de facto, a Ayuso como vivienda, mientras la Comunidad defiende su uso vinculado a la Administración.
La maniobra empieza a generar incomodidad dentro del propio PP. Ni la dirección nacional ni el PP de Madrid observan con tranquilidad la deriva de una crisis que se suma al desgaste provocado por el polémico viaje de Ayuso a México y que amenaza con prolongarse durante el arranque del curso político. Preguntada expresamente por si se siente respaldada por la dirección nacional del PP, Ayuso tampoco ha respondido y ha vuelto a refugiarse en la gestión, citando la visita del Papa, la Fórmula 1 y la recuperación de las zonas afectadas por los incendios. La preocupación ya no se limita a la oposición: en el entorno popular empieza a pesar también la dificultad de encontrar una salida política a un asunto que sigue ocupando espacio mediático.
Más Madrid ve cansancio en el entorno de Ayuso pese a que ella se sienta impune
Desde la oposición, la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, ha considerado que Ayuso afronta la polémica desde una “sensación de impunidad” y ha cuestionado que la presidenta dé por zanjadas las explicaciones sobre el ático. García ha calificado de “peregrinos e injustificables” los argumentos ofrecidos hasta ahora y ha sostenido que todavía faltan explicaciones sobre una operación en la que, a su juicio, una empresa pública madrileña se ha dedicado a “comprar y vender y a especular con vivienda en Madrid”.
García ha ido un paso más allá al apuntar que incluso en el entorno político y mediático de Ayuso empieza a percibirse cierto cansancio ante sus “bravuconadas”. Para la líder de Más Madrid, la compra frustrada del ático constituye una “maniobra frustrada, y frustrante para ella”, y ha atribuido a la presidenta una forma de ejercer el poder marcada por el “caciquismo y feudalismo ramplón”.

