Aunque el comisario europeo de Transportes y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, niega que a día de hoy haya cualquier señal de una escasez inminente de combustible para aviones, la UE ya se está preparando para hacer frente a esta emergencia y garantizar que los vuelos comerciales puedan operar si llega a haber problemas de suministro. Bruselas presentará mañana su plan para mitigar la crisis energética derivada de la guerra de Irán, que incluirá, según ha avanzado el comisario griego, la creación de un observatorio para seguir con detenimiento la situación de las reservas, de la capacidad de refino de productos petrolíferos y también la búsqueda de suministros alternativos en otras partes del mundo —como EE.UU.— si fuera necesario.
Además, Bruselas quiere mandar el mensaje de que la UE mantiene reservas estratégicas que se liberarán “solo si es estrictamente necesario y con total transparencia” para evitar distorsiones en el mercado. Es decir, que actuarán en caso de problemas reales de suministro, no simplemente por precios altos derivados del bloqueo del Estrecho de Ormuz, como es la situación actual. Además, el comisario de Transportes ha remarcado que cualquier liberación a nivel nacional “debe hacerse con plena transparencia para evitar distorsiones de mercado entre Estados miembros”.
Plan B
Europa podría importar combustible de aviones procedente de EE.UU. como alternativa de suministro
Todo, después de una importante reunión por videollamada entre los responsables de la Comisión y los ministros del ramo de los Veintisiete Estados miembros, antes de la cumbre de Chipre donde los líderes nacionales analizarán la respuesta de Bruselas ante la crisis. Europa ya está sufriendo el impacto directo de la subida de los precios del combustible, especialmente en el dedicado a la aviación, cuyos precios se han duplicado. Eso ha llevado a las primeras cancelaciones de vuelos y a que las aerolíneas recomienden reservar los aviones cuanto antes. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, es más directo que su homólogo de Transporte y en una entrevista con este diario advierte que “nos tenemos que preparar para un verano duro”.
En vísperas de conocer las herramientas europeas de apoyo, el responsable griego ha recordado que Europa ya goza de una capacidad de refinado nacional significativa. El 70% del combustible para aviones se produce en Europa y el resto, el 30%, se importa, de lo cual solo la mitad —el 15% del total— proviene de la región del Golfo. Para hacer frente a esta escasez, la UE está buscando fuentes alternativas en otros lugares del mundo, en concreto, cómo podría implementarse el combustible tipo A, el estándar producido en EE.UU., en el viejo continente De momento, la decisión final no está tomada, sino que depende de la evaluación técnica.
Tzitzikostas ha querido matizar que hasta ahora, “las líneas o los vuelos que se han cancelado no ha sido por falta de suministro de combustible para aviones”, sino “debido a los altos precios”. Muchas rutas que estaban “al borde de ser rentables” han dejado de serlo debido a que el precio del combustible ha subido tanto. Bruselas insiste en que no hay indicios de cancelaciones generalizadas para las próximas semanas, ya que el 70% del combustible para aviones se produce internamente en Europa.
El matiz es importante. Porque bajo las normas europeas actuales, las cancelaciones debido a los altos precios “no califican necesariamente como circunstancias extraordinarias”, por lo que los pasajeros mantienen su derecho a compensación financiera en caso de que la aerolínea decida dejarlos en tierra si no le sale a cuenta volar por el importe del queroseno para aviones. En cambio, si llegara a haber una escasez real de combustible, esto sí se consideraría una “circunstancia extraordinaria”, lo que eximiría a las aerolíneas de pagar la compensación económica adicional.
“No hay necesidad en este momento para intervenir en cómo la gente vive, trabaja o viaja”, ha subrayado el comisario griego. Y ha advertido: “La única salida a esta agitación es a través de la diplomacia; sin un retorno a la libertad permanente de navegación, las consecuencias serán catastróficas, no solo para Europa, sino para el mundo entero”.
