Se intensifican las protestas en Albania por el resort de lujo que Jared Kushner, yerno y enviado diplomático de Donald Trump, pretende construir en la costa del Adriático cerca de Vlorë. Durante este fin de semana, varios manifestantes derribaron las vallas que cercan el futuro proyecto, cuya construcción amenaza zonas de especial interés para la fauna local y lugar de anidación para varias especies.
Los albaneses intensifican así las protestas que desde hace semanas se manifiestan en el país, alegando que la obra se está construyendo en tierras que les fueron confiscadas. En paralelo, también Bruselas hace presión a Triana para que impida el desarrollo del resort, incluso poniendo sobre la mes alas negociaciones de entrada a la UE del país.
Los manifestantes se amparan en un precedente fallido de Kushner en Serbia, que amenazaba una zona protegida
“Las protestas no se detendrán hasta que los habitantes del pueblo de Rrjoll sean compensados. Somos 200 familias a las que se les ha confiscado la tierra”, afirmó Zeke Nikolle Shullani, de 56 años, uno de los propietarios que llevan meses protestando. La empresa albanesa que está desarrollando el macroproyecto ha recibido el apoyo del gobierno albanés, además del estatus de “inversor de especial importancia”.

En el marco de las protestas, se produjeron enfrentamientos con la policía, quienes fueron incapaces de que los asistentes retiraran el vallado con violencia. Por su parte, la Oficina Especial de Fiscalía contra la Corrupción y el Crimen Organizado de Albania ha confirmado que ha abierto una investigación.
El primer ministro Edi Rama, no obstante, se ha mostrado partidario de la construcción afirmando que encaja con la ambición de Albania de convertirse en un gran destino turístico global. “Albania no debería ser un país que tema un proyecto extraordinario como este, donde socios excepcionales se han unido para invertir 4.000 millones de euros”, aseguró.
Los opositores al proyecto se aferran a un precedente en el que Kushner se vio obligado a retirarse en un caso similar ocurrido en la vecina Serbia. En noviembre, el Parlamento serbio aprobó una ley especial para permitir la construcción de un complejo de lujo en Belgrado, financiado por una empresa vinculada al polémico yerno de Trump.
El mes siguiente, el fiscal serbio para el crimen organizado acusó a cuatro personas, incluido un ministro del gobierno, de abuso de poder y falsificación de documentos para facilitar el proyecto. Posteriormente, Kushner se retiró de esa inversión multimillonaria, que iba a sustituir un complejo militar bombardeado y abandonado, una zona protegida cuyo estatus legal fue levantado por antiguos funcionarios ahora procesados.
