
Ya a punto de ser confirmado como presidente electo al final del escrutinio oficial, Abelardo de la Espriella se enfrenta a la difícil tarea de convertir una campaña de realidad virtual e inteligencia artificial en políticas que serían aceptadas por una sociedad dividida en dos.
El escrutinio ha registrado una coincidencia del 99,997% entre el resultado del preconteo y el resultado del escrutinio. De la Espriella se hizo con el 49,66 % frente al 48,70 % de su rival de la izquierda, Iván Cepeda.
Falta ahora revisar las más de 57.000 mesas impugnadas por la campaña de Cepeda. Pero ya es oficial: El Tigre, un abogado multimillonario que ha irrumpido en la política colombiana con controversias y discursos incendiarios, es el presidente electo de Colombia.
La política y el fútbol se fundieron en los ya felices distritos del Chicó y Parque 93 este viernes en Bogotá, y los vecinos de los estratos más altos, muchos vestidos con la camiseta amarilla de la selección nacional, hojeaban el nuevo número de la revista Semana, propiedad de Jaime Gilinski, el hombre más rico de Colombia, con su portada del nuevo presidente electo, también con zamarra amarilla y escudo Tigre, y el título: “Abelardo de la Espriella, presidente 2026-2030”. Solo falta una victoria contra República del Congo para completar el perfect day.
Pese a su derrota, la izquierda sale reforzada de estas elecciones, con 1,3 millones de votos que en la victoria de Gustavo Petro en 2022, Cepeda logró el apoyo de la mitad del país sin hacer muchas concesiones al centro. “¡No nos vas a amenazar!”, dijo desafiante el filósofo ya líder de la oposición en su primera rueda de prensa el lunes tras el choque de De la Espriella en su discurso de victoria en Barranquilla de que Petro y Cepeda “se van haciendo las maletas”.
De la Espriella ya finaliza sus planes en su cuartel general montado en una de sus múltiples casas; esta en el distrito de alto nivel de Barranquilla, Lagos del Caujaral. Primero, arrancar la motosierra y eliminar un déficit presupuestario superior al 5% del PIB.
Promesas
Tras una campaña de IA y realidad virtual, De la Espriella tiene que materializar sus drásticos recortes
Esto supone, según el manifiesto del Tigre, liquidar los puestos de 700.000 funcionarios públicos y contratistas, dejar en la mitad los actualmente 19 ministerios y eliminar el 40% de las actividades que corresponden al Estado. “Lo primero es bajar costos, una reducción del Estado en cuatro años, pero que tal cual está planteado no es financieramente viable”, dijo el presidente electo en una entrevista al diario El Tiempo.
Para sustituir el Estado, De la Espriella quiere “activar los cinco motores de la economía: hidrocarburos, energía y minería; infraestructura y construcción; agroindustria; turismo; e innovación, nuevas tecnologías e inteligencia artificial”.
Para sustituir el Estado, De la Espriella quiere activar los cinco motores de la economía: hidrocarburos y energía, construcción, agroindustria, turismo y nuevas tecnologías e inteligencia artificial
Basándose en las polémicas teorías de contracción fiscal expansiva, él y su vicepresidente, el economista José Manuel Restrepo, exministro de economía de Iván Duque, confían en que la economía crecerá más tras un ajuste draconiano.
“Empiezas a cerrar el hueco fiscal, puedes empezar a bajar los impuestos y crecer”, dijo De la Espriella al citado diario. Pero dada la fuerza de la izquierda colombiana, es lógico esperar resistencia ante un plan de ajuste fiscal tan ambicioso. La noche electoral ya terminó con coches en llamas en las calles de Cali, epicentro del estallido social en 2021, que fue una sentencia de muerte para el gobierno de Duque y Restrepo y donde Cepeda ganó de manera holgada el domingo.
De la Espriella se reunió con Restrepo el lunes en Barranquilla, que se ha convertido en la base de actuación de De la Espriella debido al apoyo de la poderosa dinastía de los Char, tal y como explica Laura Ardila en su libro La Costa Nostra
Otras contrarreformas que serían abordadas son la reprivatización del sistema de pensiones y de sanidad, que en estos momentos se encuentran en el limbo tras el bloqueo de las medidas de estatización del gobierno de Petro.
El reto más grande: la seguridad. En su promesa de recuperar del control de áreas de Colombia en las que operan grupos armados, De la Espriella se enfrentará también con la cruda realidad tras ganar las elecciones con una simplista fórmula de mano dura. El presidente electo pretende desmantelar las mesas de negociación con grupos guerrilleros como el Ejército de Liberación Nacional, el ELN, y algunas disidencias de la FARC que se negaron a dejar las armas. Quiere sustituir el plan de Paz Total de Petro por un de Fuerza Total, según ha insistido. Asimismo, pretende volver a las políticas anteriores de bombardeos de áreas controladas por grupos armados y la aspersión aérea de cultivos de coca y otros cultivos ilícitos que causó enormes daños medioambientales en el pasado.
Pero si el Tigre ha roto moldes en política de comunicación, marketing y show business, estas políticas de militarización no tienen nada de neuvo y han fracasado sin excepcion en el pasado.
