
Las ciudades italianas han vivido este sábado una tarde blindada. Cientos de policías y militares han vigilado las calles y las principales plazas ante el temor de que se repitieran los disturbios y saqueos del pasado fin de semana. En Milán, unos 500 militares patrullaban el centro de la ciudad, mientras que en Roma había agentes desplegados en prácticamente todas las plazas principales del casco histórico. Sin embargo, en este clima de máxima tensión, las manifestaciones han sido mucho menos numerosas de lo previsto y, por el momento, no se han registrado los enfrentamientos que se temían. Según el Gobierno, una de las razones ha sido la actuación preventiva de las fuerzas de seguridad, que han logrado identificar al presunto responsable de una cuenta de Instagram que llevaba días llamando a una nueva jornada de protestas.
No obstante, se han registrado algunos momentos de tensión en Bolonia y Turín, mientras que en Roma un grupo de manifestantes ha conseguido entrar en el Coliseo, pese al amplio dispositivo de seguridad desplegado en la capital, donde a lo largo de la mañana la policía había interceptado de forma preventiva a 63 jóvenes.
La policía, que la semana pasada se había dejado sorprender durante dos días consecutivos, esta vez se ha adelantado a los acontecimientos. Aquellas imágenes de escaparates destrozados y tiendas asaltadas en pleno centro de Milán habían causado una profunda conmoción en la ciudad, poco acostumbrada a escenas de violencia de este tipo. La inmensa mayoría de los detenidos eran menores de edad, un dato que había aumentado todavía más la alarma.
Para evitar que se repitieran los disturbios, a lo largo de la semana los investigadores han seguido de cerca los chats y perfiles sociales de grupos, a menudo prácticamente desconocidos, que intentaban organizar nuevas movilizaciones. A lo largo de la semana, los investigadores han seguido de cerca los chats y perfiles sociales de grupos, a menudo prácticamente desconocidos, que intentaban organizar las movilizaciones.
Los registros y controles comenzaron ya el viernes y, pocas horas antes del inicio de las manifestaciones de este sábado, la policía trasladó a comisaría en Milán a Youssef Siher, un periodista freelance italiano de origen marroquí, de 30 años, politólogo y estudioso de la política norteafricana, al que se considera el presunto cerebro detrás del “Movimento 17 de octubre”, convertido en uno de los principales puntos de referencia de una protesta hasta entonces difícil de encuadrar ideológicamente.
Siher, activista propalestino y colaborador de varios periódicos nacionales, ha sido interrogado y está siendo investigado por un presunto delito de incitación a delinquir. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha anunciado personalmente la operación a través de la red X, asegurando que el movimiento organizaba desde Instagram “acciones violentas” en Italia, aunque sin aportar pruebas públicamente. “No habrá zonas libres de la acción de la justicia y la respuesta del Estado será inmediata contra cualquiera que crea que puede organizar agresiones y revueltas pensando que logrará esconderse detrás de un pasamontañas o del anonimato de las redes sociales”, ha advertido.
Precisamente desde aquella cuenta había llegado el viernes la indicación de cancelar los lugares de concentración anunciados anteriormente. Los organizadores habían optado por mantener en secreto los puntos de encuentro hasta el último momento, con la intención de dificultar el despliegue policial. Una estrategia que recuerda a la organización de los raves y las fiestas ilegales, en las que el lugar de la convocatoria se comunica apenas unas horas antes, y que había puesto en alerta a los servicios de inteligencia y a la policía. Los investigadores se pusieron entonces tras la pista de los responsables de la cuenta. Finalmente, las convocatorias anunciadas para la tarde de este sábado no llegaron a concretarse.
