Las tropas israelíes avanzan dentro del territorio del Líbano después de que ocuparan una aldea, Dibbine, cerca de la localidad de Marjayoun en una jornada en que, según varias fuentes, fue alcanzado un castillo por un obús israelí. En paralelo los dos países debaten cara a cara en el Pentágono una fórmula para parar las hostilidades.
En la conquista de Dibbine, 6 civiles murieron por el fuego de la aviación israelí. Otros 5 perecieron en una incursión aérea en la aldea de Deir Qanoun al Nahr y Abbasiyeh. El balance de muertos en el conflicto aumenta cada día mientras las conversaciones de paz no arrancan.
Las conversaciones entre los dos países en Washington tienen escaso valor sin la presencia de Hizbulah
Hace décadas que una delegación israelí y otra libanesa se sientan en una misma mesa para negociar. En Washington, seis delegados militares libaneses discutieron con sus homólogos israelíes el viernes hasta bien entrada la tarde. En un comunicado, el Pentágono aseguró que las conversaciones “habían sido productivas”, aunque ningún acuerdo en firme. En esta minicumbre, ambos países intentan “centrarse en soluciones tangibles y en construir un marco práctico para la seguridad regional”.

Las discusiones no pueden tener un objetivo demasiado ambicioso. Hay que ser realistas. A la mesa de negociación le falta una pata fundamental. La ausencia del grupo proiraní Hizbulah, objetivo militar de Israel, no forma parte de las conversaciones y eso complica cualquier atisbo de solución. Desde la milicia ya han anunciado que rechazarán cualquier acuerdo que surja entre las dos partes.

En todo caso, las negociaciones entre Israel y Líbano continúan igual que los ataques aéreos que no están respetando el alto el fuego está establecido desde el pasado 17 de abril. En 2024 hubo una tregua entre EE.UU. y la milicia chií. Pero el mapa de Oriente Medio humea y arde mucho más hoy que hace dos años.
