
El papa León XIV se ha reunido este lunes por la tarde durante casi una hora con seis víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia. El encuentro ha tenido lugar en la nunciatura apostólica, la delegación diplomática de la Santa Sede en España, donde reside y despacha estos días el Pontífice.
En este asunto la Iglesia ha evitado dar detalles sobre las personas que se han visto con Robert Prevost, si bien ya confirmó el viernes, en la víspera del viaje a España, que dicho encuentro tendría lugar y que sería a puerta cerrada con el fin de preservar el anonimato de las víctimas.
En la reunión, el Papa ha estado acompañado por personal eclesiástico comprometido con el apoyo a las víctimas, según un comunicado de la Santa Sede. Cada víctima, “basándose en sus propias y dolorosas experiencias personales”, ha ofrecido a León XIV “propuestas para que la respuesta de la Iglesia ante estos casos trágicos sea más eficaz”.
Según el comunicado, el Papa ha escuchado “con afecto y atención” y les ha asegurado “su cercanía y la de toda la comunidad eclesial”. También el “compromiso de que las propuestas recibidas sirvan de base para futuros esfuerzos y de que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente sano, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”.
Fuentes de la Santa Sede, a su vez, remarcan que tras ese encuentro el Papa “se ha hecho cargo del sufrimiento” de las personas que ha recibido.
Las principales asociaciones de víctimas de abusos por parte del clero han denunciado que se les ha excluido de los actos con el Pontífice aunque habían solicitado una reunión y hay quien incluso ha protestado estos días ante la nunciatura. Denuncian que solo se ha tenido en cuenta a personas que están en los proyectos de la Iglesia para reparar a las víctimas.
Justo antes de este encuentro, en la reunión con los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal, Prevost ya había abordado el asunto y ha definido los abusos como “una plaga” y “momentos de oscuridad” que exigen “caminos reales de sanación”.
“Nuestro viaje está hecho de encuentros, en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad, y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno delos más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero”, ha expuesto el Papa. “Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad , la justicia, la herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación”, ha rematado Prevost, que ya se refirió a este asunto como “una herida abierta” el sábado a bordo del vuelo papal.

