La izquierda peruana es favorita tras un empate técnico en las elecciones presidenciales

Perú está dividido nítidamente en dos partes iguales tras las elecciones presidenciales del domingo. Por el momento,  se ha  declarado un empate técnico. Pero según el habitualmente fiable conteo rápido realizado por la multinacional francesa Ipsos, el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, emergerá como ganador una vez terminado el escrutinio en los próximos días, o incluso semanas.

Sánchez sacó el 50,3% de los votos, según este conteo, frente al 49,7% para la candidata de la derecha Keiko Fujimori, hija del difunto presidente autoritario Alberto Fujimori. 

Con un margen tan estrecho es imposible extrapolar un resultado definitivo. Ambos candidatos dijeron que reconocerán el resultado una vez termine el escrutinio total de los votos. “No hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos”, aseveró Fujimori.

Pero no es la primera vez que ocurre un empate técnico en la insólita historia reciente de las elecciones peruanas con nueve presidente elegidos en diez años. En los tres empates anteriores —uno de ellos,  en el 2021, cuando el actualmente encarcelado Pedro Castillo se impuso—, el cálculo de Ipsos “se mantuvo en el resultado final”, dijo Fernando Tuesta Soldevilla, experto de gran prestigio en el proceso electoral peruano.

Preguntado si es probable que Sánchez acabe siendo ganador, Tuesta Soldevilla respondió a La Vanguardia: “Existe una muy alta probabilidad”. La diferencia de ambiente entre los seguidores de Fujimori, tras publicar el conteo rápido,  y la euforia en el bando de la izquierda dejaba claro quién tiene la ventaja.

Existe “una muy alta probabilidad” de que Sanchez sea el ganador

El drama fue mayúsculo porque todo había sido distinto al inicio de la noche. Según el sondeo a pie de urna que se publicó cuatro horas antes del conteo de Ipsos, Fujimori emergía como probable ganadora con una ventaja de cinco puntos porcentuales. Asimismo, con el 25% de los votos escrutados, Fujimori, con el 52% del voto, llevaba una ventaja superior a cinco puntos. 

La sempiterna candidata de la derecha peruana parecía estar ya a la puerta del palacio presidencial, la Casa de Pizarro, en su cuarto intento. Las seguidoras de Keiko bailaban delante de la casa de la candidata en el distrito de alto standing San Borja. Eran las ocho de la tarde (dos horas de la madrugada en España)  y los tertulianos fujimoristas en TV ya estaban comentando los “errores garrafales” de la campaña de Sánchez y el positivo impacto para Fujimori del apoyo del multimillonario de ultraderecha, Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima..

Los votos de los pobres rurales son los últimos en llegar

Pero, como siempre, la clave para entender las noches electorales en Perú (así como en otros países latinoamericanos, especialmente en Bolivia) es que los votos de los pobres rurales son los últimos en llegar. De ahí que el conteo rápido sobre el 100% de los votos cambiara la narrativa. 

Sánchez ya contaba con que fueran entrando más votos de Andes, donde la izquierda tiene ventaja. “Llegará el voto profundo, iremos decantando de menos a más”, vaticinó  desde la cárcel de Barbadillo, donde había visitado a Castillo. Pero sus seguidores parecían abatidos y tensos comparados con los alegres fujimoristas.

Cuando finalmente el conteo de Ipsos salió a las nueve y media de la noche en Lima (tres y media de la madrugada en España), se desató la euforia en la campaña progresista concentrada en la Plaza San Martín. Sánchez compareció en un balcón que daba a  la emblemática plaza y pronunció un prematuro discurso de  victoria. “¡El único enemigo del pueblo es la corrupción y la pobreza!”, anunció. Y combatirlos “será la prioridad de nuestro gobierno”. Añadió que “el  conteo rápido nos da una ventaja importante, pero esperaremos al 100% del voto”. El contraste con el tono y la sonrisa rictus de Fujimori fue total. 

Cualquiera que sea el resultado final, los comicios comprobaron las abismales divisiones políticas entre la sierra andina, sobre todo el sur en torno a Cuzco y Puno, tierra de Castillo y Sánchez, y la gran capital de Lima, donde Fujimori parece haber obtenido el 60% de los votos.

Por su parte, el 77% de los 1,2 millones de peruanos en el extranjero —principalmente EE.UU. y España— eligieron a Fujimori, según las encuestas a pie de urna. “¡Saludos para Miami!”, exclamó una sonriente seguidora de Fujimori, entrevistada en televisión, al ver los primeros resultados favorables a su candidata.

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