El sabor amargo de Tequila

Tras una eufórica interpretación de Guadalajara (“tienes el alma más mexicana”), los músicos repitieron el habitual lamento de los mariachis jaliscienses. “A los jóvenes hoy solo les interesan los narcocorridos”, resumió el violinista.

La escena, en la fonda Cholula, propiedad del famoso fabricante de tequila José Cuervo, tiene mucha relevancia para el icónico municipio de Tequila, a una hora por carretera o tren turístico de Guadalajara. Fundado hace 500 años por un fraile franciscano al pie del volcán epónimo, este pueblo pintoresco de 30.000 habitantes, rodeado de cultivos del cactus agave, es el destino turístico más emblemático del estado de Jalisco, y tal vez de México.

Miles de visitantes llegan todos los años a la decena de destilerías de pueblo con el fin de probar los mejores tequilas del mundo, de José Cuervo reposado al Caballito Cerrero añejo. A menos de dos meses del Mundial de fútbol (con cuatro partidos programados en Jalisco, uno de ellos España-Uruguay), se espera que lleguen muchos más. Pero las destilerías no solo atraen a turistas, sino también a los ya diversificados narcocárteles. En Tequila hay oportunidades abundantes para que el cártel Jalisco Nueva Generación o el cártel de Sinaloa extorsionen a las empresas tequileras –o incluso que entren directamente en el negocio– y, aún más, para blanquear dinero. Algunos ejemplos: según el Departamento de Estado en Washington, la marca Tequila 701 pertenecía a la hija del Chapo Guzmán; el Viejo Luis y Once Black, al cártel de los Güeros, y Cuatro Reyes, a los Arellano Félix, todos de Sinaloa.

El alcalde de Tequila, juzgado por aliarse con el cártel y “extorsionar” a tequileras y comercios

Por si fuera poco, es un secreto a voces en la industria tequilera que Nemesio Oseguera Cervantes, apodado el Mencho , el capo del cártel de Jalisco asesinado en una redada policial en febrero, era propietario de una marca importante de tequila. Para las empresas que no son suyas, basta con extorsionar: “Les dicen: ‘Me vas a pagar 50 pesos por cada tráiler de tequila y si no pagas te lo robo’”, dijo un periodista local.

Es fácil infiltrarse en las administraciones municipales de Jalisco para facilitar el negocio. Prueba de ello es la detención, dos semanas antes de la muerte del Mencho, del alcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro, candidato de Morena, el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Rivera había llegado a la alcaldía en octubre del 2024 utilizando métodos mafiosos. “A los rivales los golpeaba” y, una vez instalado como candidato, “regaló un montón de cosas a cambio de votos”, explicó en una entrevista en la redacción de la radio local Canal 44 en Guadalajara Víctor Chávez, periodista especializado en crimen organizado. Una vez en el poder, el edil empezó a referirse a el Mencho como “patrón” y se fue a vivir en el palacio colonial que alberga el Museo del Tequila.

El Mencho, capo del cártel de Jalisco abatido en febrero, era propietario de una marca de tequila

Tras pactar pagar 40 millones de pesos anuales al cártel, el alcalde recuperaba el dinero con la “extorsión a empresas tequileras y cerveceras, cobros ilegales a comercios locales y desvío de recursos públicos”, según la Fiscalía.

Entre los blancos, se encontraba la empresa multinacional Becle, que comercializa las marcas José Cuervo y 1800 Tequila. “De un día para otro sube el 100% el impuesto predial a los tequileros”, explica Chávez. “Pero comete un error: se mete con los de tequila José Cuervo; el mister Big Man en Tequila”. Los ejecutivos de José Cuervo –bien relacionados con miembros de la Administración de Sheinbaum– protestaron y, a principios de febrero, llegaron las fuerzas del Estado federal para detener al alcalde bajo las órdenes de Ómar García Harfuch, el zar anticrimen de Sheinbaum. Hoy, Rivera está siendo procesado.

Poco después, Harfuch dio luz verde a la audaz operación contra el Mencho y, la semana pasada, se detuvo al responsable del mismo cártel encargado de controlar la zona de Jalisco que abarca el municipio de Tequila, Audias Flores Silva, conocido como el Jardinero . Se sospecha que Flores asesinó en el 2024 al empresario tequilero Carlos Enrique Newton Frausto, fundador de grandes marcas de tequila como Don Julio, presuntamente porque Newton se negó a pagar al cártel.

“Las tequileras tienen miedo y pactan con el narco”, afirma un periodista experto en el crimen organizado

La actuación contra el alcalde puede ser un indicio de que Sheinbaum esté dispuesta a ir hasta la raíz del crimen organizado dentro de las instituciones públicas. “Para que la lucha sea integral, no basta con detener a los capos, hay que desarticular las redes de poder en los ámbitos público y privado”, dijo el experto en seguridad Carlos Flores, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en México DF. Bajo presiones de EE.UU. se ha actuado contra el poderoso gobernador de Sinaloa y contra el alcalde de Culiacán, que también militan en Morena.

Pero la historia de Tequila demuestra que hay otros cómplices. Son las grandes empresas, en algunos casos multinacionales, que colaboran con los narcotraficantes. A esas empresas “les sale más caro irse de México que pagar al cártel”, dice Chávez. “Buscan acuerdos con los poderes fácticos como el narco. Tienen miedo”, añade. La megamultinacional Diageo –cuya gama abarca bebidas alcohólicas desde Guinness a Johnny Walker, Baileys a Gordon’s, y genera ventas por 5.000 millones de dólares en el 2025– es un buen ejemplo. Compró la marca histórica de tequila Don Julio al padre del asesinado empresario tequilero, Newton Frausto. Extorsionado por el cártel de Jalisco, opta por el silencio.

La planta de Diageo “se ha ­detenido varias veces porque el narco se enoja con ellos y los bloquea. Les arma huelgas; un día los narcos pusieron gente armada alrededor­ de la tequilera y no dejaban­ pasar a los camiones con el personal”, continúa Chaves. “Pero la empresa nunca les ha denunciado­, no quiere problemas”, ­zanja.

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