
La diputada Catherine West ha amenazado con disputarle el liderazgo del Partido Laborista al actual primer ministro británico, Keir Starmer, en unas primarias si ninguno de los ministros del Gobierno se postula antes de este domingo para sustituirlo en el cargo, tras la debacle de la formación en las elecciones locales y regionales.
La política laborista, que ostenta el escaño parlamentario por la circunscripción de Hornsey y Friern Barnet (norte de Londres), comentó este sábado que su primera opción sería que el gabinete de ministros se reorganizase y propusiese internamente al “mejor orador” para liderar el partido, sin necesidad de unas primarias y sin “humillar” a Starmer, para quien propuso un cargo de ámbito internacional.
“Si esto no ocurre, y no hay ningún aspirante al liderazgo para mañana (domingo), entonces el lunes por la mañana presentaré mi candidatura y buscaré los 81 nombres necesarios para presentárselos a la presidencia del partido y empezar unas primarias”, dijo West en una entrevista con BBC Radio 4.
Por su parte, fuentes de Downing Street (residencia del primer ministro británico) citadas por la BBC dudan de que West pueda llegar a conseguir el umbral requerido de 81 apoyos, correspondientes al 20 % del total de diputados laboristas.
Reino Unido
Fuentes de la BBC dudan de que West tenga los apoyos necesarios
West afirmó que actualmente cuenta con 10 personas dispuestas a respaldarla y se mostró “convencida” de que surgirán suficientes candidatos alternativos, si bien después admitió que no tenía un nombre predilecto en mente para sustituir a Starmer.
Según el diario británico The Guardian, se espera que los diputados del ala izquierda del Partido Laborista insten al actual ministro de Energía, Ed Miliband, a considerar la posibilidad de presentarse como candidato a liderar de nuevo el partido, tras haberlo encabezado entre 2010 y 2015, cuando dimitió al perder las elecciones contra el conservador David Cameron.
Otros apuntan que el ministro de Sanidad, Wes Streeting, más derechista, también tendría aspiraciones de arrebatarle el liderazgo a Starmer e incluso que lleva meses planeándolo en la sombra, si bien por el momento ha mantenido su respaldo público al primer ministro.
Las palabras de West llegan después de la derrota sufrida por el Partido Laborista en las elecciones locales y regionales celebradas este jueves en el país, donde se han perdido casi 1.500 concejales en Inglaterra y han tenido un fracaso histórico en Gales, donde el laborismo gobernaba desde 1999, para pasar a ser la tercera fuerza más votada.
En una entrevista con el medio británico The Observer, Starmer aseguró este sábado que no solo no piensa en dimitir, sino que pretende mantenerse al frente del Gobierno británico durante al menos una década, y renovar su mandato en una segunda legislatura.
Previsiblemente, este lunes, Starmer ofrecerá un renovado discurso con el que espera recuperar la confianza de electores y correligionarios para salvar su cargo, pero el desgaste de su figura es cada vez más evidente.
Desde su llegada al poder en julio de 2024, tras ganar las elecciones generales con mayoría absoluta, el Ejecutivo de Starmer ha cobrado una enorme impopularidad entre la población británica, con decisiones muy criticadas, como los recortes de ayudas a los pensionistas, o el nombramiento del exministro Peter Mandelson, con vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.
