Fenómenos artificiales

Mark Zuckerberg ha provocado un terremoto con un post titulado “El futuro es para todos” donde defiende que los modelos de IA han de ser abiertos –que se publiquen sus pesos para que cualquiera pueda descargarlos y modificarlos– y que el verdadero riesgo es la concentración de poder. ChatGPT, Claude y Gemini son cerrados; DeepSeek, Mistral y ahora el Muse Glimmer de Meta, abiertos.

¿Hay que creerse a Zuckerberg? Sí y no. Sí, porque tiene razón. Un ejemplo: el mes pasado, cuando los modelos de OpenAI “se escaparon” de la jaula y atacaron Hugging Face, los modelos comerciales no sirvieron para examinar código malicioso por las salvaguardas que llevan de fábrica. El análisis forense lo salvó un modelo abierto chino. Y no, porque, como sus modelos no lideran el mercado, parece todo una estrategia de marketing. Si tanto cree en el código abierto y en luchar contra los monopolios, podría empezar publicando los algoritmos de recomendación que le han dado, con Google, el duopolio de la publicidad en línea.

Meta abre porque va rezagada. Google cierra porque va rezagada

El gran seísmo, sin embargo, está en Google. DeepMind, empresa de IA de su propiedad radicada en Londres, desmanteló el 30 de julio el equipo de AlphaFold, el modelo que predice cómo se pliega una proteína. Su fundador, Demis Hassabis, ganó, junto a John Jumper y David Baker, el Nobel de Química del 2024. No solo el equipo ya no existe, sino que Jumper lleva dos meses trabajando para Anthropic, empresa fundada por extrabajadores de OpenAI a la que ha acabado eclipsando.

Por si fuera poco, este 5 de agosto Hassabis ha dejado de dirigir DeepMind para pasar a ser su presidente, y científico jefe de Alphabet. Lo releva Koray Kavukcuoglu, pero el cargo de consejero delegado desaparece. DeepMind se convierte en una división que dirigirá Kavukcuoglu desde California.

El cambio de epicentro de Europa a California no es menor. Google supo de DeepMind –no tenía ni web– en 2014. En un vuelo privado, Elon Musk le enseñó a Larry Page un vídeo de un modelo que había aprendido solo a jugar al Breakout de Atari. Page compró la empresa, pero tuvo que aceptar que el equipo se quedara en Londres, donde no creía que hubiera ni ecosistema inversor ni talento.

Un fichaje de Hassabis fue el sabadellense de la UPC Oriol Vinyals, que hasta el 5 de agosto codirigía el equipo de Gemini y es coautor de uno de los artículos académicos que han llevado a la IA donde está hoy. Vinyals, junto a Jeff Dean y dos ingenieros más, acaba de fundar Discovery Loop, que quiere automatizar la investigación científica. Negocia mil millones de dólares a una valoración cercana a los diez mil sin tener todavía ni un mes de vida y con un solo cliente: ellos mismos. La ironía es que Alphabet es inversora fundadora de Discovery Loop y su proveedor de servicios en la nube.

Nubes, terremotos y eclipses. Ya podemos acostumbrarnos a que estos fenómenos no sean solo naturales.

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