Thinex: impresores de tecnología para la NASA

De imprimir periódicos, catálogos y revistas a explorar un mundo radicalmente diferente: la impresión de circuitos electrónicos para conseguir que materiales como el plástico, el papel o el tejido incorporen nuevas funciones. Esta es la transformación que inició hace unos años Rotimpres, una imprenta tradicional ubicada en Aiguaviva (Girona) que ha puesto un pie en el mundo de la tecnología con la creación de su división Thinex. “Las cosas nos van bien, pero los hábitos de lectura están cambiando e hicimos una reflexión para diversificar el negocio”, cuenta su consejero delegado, Joan Vidal. Él mismo fue quien empezó a investigar sobre la impresión funcional, después de que un cliente francés le hablara de la posibilidad de imprimir tecnología.

Thinex nació de un proceso de transferencia tecnológica impulsado junto al centro Eurecat, que ya estaba desarrollando proyectos en este campo. La firma se ha especializado en la producción de sensores impresos que miden indicadores como la temperatura, la humedad, la presión o el esfuerzo. También se han centrado en imprimir calefactores y antenas RFID, que permiten a los objetos identificarse y comunicarse con otros dispositivos. “Tiene virtudes con las que la electrónica tradicional no cuenta, ya que se puede imprimir en materiales ligeros y flexibles. Además, está muy alineada con los objetivos de sostenibilidad fijados para los próximos años”, dice Vidal.

La empresa construye una planta para esta tecnología, con una inversión de hasta 12 millones de euros

A través de un programa de Acció, Thinex entró en contacto con una empresa británica que quería incorporar sensores a un paracaídas aeroespacial. Lo que Vidal desconocía en ese momento es que el destinatario final era la NASA. De este modo, Thinex se ha encargado del desarrollo de unos sensores de esfuerzo que se imprimen en el tejido del paracaídas para medir la fuerza que reciben las cápsulas y satélites de la agencia espacial de Estados Unidos cuando entran en contacto con la atmósfera a gran velocidad. “Esto ayuda a optimizar su peso y diseño”, apunta Vidal.

Entre los proyectos de futuro, Thinex está trabajando en la plastrónica, que permite imprimir circuitos electrónicos en el plástico, y la incorporación de células fotovoltaicas en dispositivos de bajo consumo. Para pasar de la fase de prototipos a escala industrial, están construyendo una nueva planta de 1.200 metros cuadrados que supondrá una inversión de entre 6 y 12 millones de euros. De cara al 2028, Vidal confía en tener a pleno rendimiento la capacidad para esta siguiente etapa.

Hasta ahora, Thinex se ha financiado con los recursos del grupo Rotimpres, que el año pasado facturó 42 millones de euros y tiene una plantilla de 200 trabajadores, con un equipo de unas 30 personas dedicado plenamente a la electrónica impresa.

Paula Solanas Alfaro

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).

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