Hablando

Una de las ventajas de ser mayor es tener en el cerebro la evolución del mundo, que afecta a la economía, a la medicina, a la política, al impacto de todas estas cosas en distintos países y muchas cosas más. El impacto en la familia de los cambios que se van generando en tantísimas áreas es también importante.

Cuando yo empecé a trabajar habían aparecido los ordenadores que ya llevaban unos cuantos años funcionando para algunas empresas. Todavía conservo el primer ordenador que tuve, que pesa bastante pero aún funciona, aunque puede hacer más cosas mi teléfono móvil que aquel ordenador.

Los ordenadores son una gran ayuda, pero hay cosas que requieren la relación personal

Un antiguo alumno me explicó que un director suyo por un error al enviarle un correo electrónico a él le llegó también un correo electrónico que le había llegado a su director en el que un colega de mi antiguo alumno le agradecía al director la promoción que le haría y que sería buena para la empresa y mejor que si hubiese promocionado a mi antiguo alumno. Mi antiguo alumno me explicó que lo que había podido deducir le llevaba a pensar en buscar lo más rápido posible otra oportunidad de trabajo en otra empresa.

Yo siempre insisto en que “la confidencialidad no existe”. Hay que llevar mucho cuidado con las cosas que enviamos por e-mail, pero además hemos de procurar hacer las cosas bien, aunque no sean fáciles de hacer bien. Y es conveniente que, si vamos a tener que trabajar en algunas cosas con alguien de nuestra empresa o nuestra organización que está en otro lugar geográfico, busquemos la forma de reunirnos personalmente y le creemos una muy buena imagen nuestra hablando con respeto, con humildad, con afecto y con agradecimiento.

Los ordenadores están facilitando la comunicación y cargándose la relación personal y todo lo que esto puede aportar. En mi escuela de China he tenido ya varias reuniones organizadas por grupos de empresarios exalumnos que me han dicho que querían encontrarse personalmente con otros antiguos alumnos durante un programa de un día, y alguna vez dos días, para poder hablar entre ellos y hacer preguntas y respuestas. Hay cosas que “no se puede hacer online”, ­dicen.

No cabe duda de que los ordenadores son una gran ayuda en nuestro trabajo. Pero nuestra capacidad de negociar, de exponer nuestras ideas y aquellas cosas que queremos conseguir, requiere una relación personal. Alguna vez he publicado que si vamos a negociar un tema con alguien, si conseguimos llevar a con quien negociamos a que sea él o ella quien proponga lo que nosotros queremos y le digamos: “Que idea buenísima tienes, no se me había ocurrido pero me parece fenomenal, cuenta conmigo” y hacemos lo que queríamos hacer, que naturalmente era algo correcto, pero quizás un jefe lo aceptará mejor si puede decir que es su idea.

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