La inteligencia artificial (IA) ya es la compañera de oficina de la mitad de los trabajadores europeos. Gracias a ella, se ganan tres horas de tiempo extra cada semana, porque la tecnología se encarga de tareas rutinarias que antes llevaba a cabo el ser humano.
Es el resultado de un estudio que difundió este miércoles el Banco Central Europeo (BCE), AI adoption and the productivity promise: what workers report , escrito por un grupo de economistas liderados por António Dias Da Silva. Los datos proceden de una base de 20.000 personas en once países de la eurozona. De entrada, se puede decir que la irrupción de la IA es un hecho imparable. En 2024 el 26% de los trabajadores adoptaba esta herramienta. En 2026 el porcentaje se ha más que duplicado hasta el 56%. Es decir, uno de cada dos europeos.
No queda claro si los empleados y las empresas aprovechan este tiempo extra para elevar la productividad
Pero no todos lo hacen por igual. Los más jóvenes y los licenciados universitarios son los más entusiastas con esta herramienta respecto al resto, con veinte puntos de diferencia. Aun así ¿se puede llegar a la conclusión de que la IA aumenta la productividad?
No queda tan claro y el estudio del BCE tampoco se atreve a responder. Una controvertida investigación del 2025 del MIT ya desencadenó polémicas al sostener que solo en el 5% de los casos las empresas mejoraban resultados gracias a la IA.
Esta vez, para que estas tres horas ganadas que suponen el 7,7% del tiempo de trabajo en promedio den sus frutos, se necesita algo más. El informe del BCE reconoce que “este ahorro de tiempo solo se traduce en una mayor productividad si los trabajadores convierten las horas liberadas en una mayor producción, en lugar de dedicarlas a actividades menos productivas. Y, sobre todo, también depende de que la empresa esté en condiciones de aprovechar esa capacidad adicional”.
Por ejemplo, hay diferencias según las profesiones. El estudio asegura que depurar códigos informáticos es la actividad que permite obtener mayores ahorros de tiempo. Se observa un patrón similar en el análisis de datos, y la creación de contenidos de audio o visuales.Por el contrario en trabajos de investigación, recopilación de información, la redacción y la edición de textos las ganancias son considerablemente menores que en actividades más técnicas, como la programación.
Un anterior estudio de la London School of Economics (Generational AI Gap) asegura explícitamente que el propósito del tiempo ahorrado al automatizar tareas rutinarias es permitir a los empleados centrarse en el trabajo de mayor valor añadido, caracterizado por la creatividad, la estrategia y la colaboración. Sus cálculos cifran el ahorro en 7,5 horas semanales, equivalente a un valor estimado de 18.000 dólares anuales por empleado en ganancia de eficiencia. Pero su encuesta, a diferencia de la del BCE, se centra en profesionales y ejecutivos empresariales. Que tienen más claro en qué usar sus horas extra.
