
Tras aumentar un 2,7% el año pasado, el producto interior bruto catalán seguirá avanzando por encima de los países de la zona euro, aunque lo hará de manera más moderada. La Generalitat prevé que la economía crezca un 2,3%, dos décimas más de lo que estimó en octubre, como consecuencia de la inercia positiva del 2025 y a pesar de la incertidumbre geopolítica provocada por la guerra de Irán y el repunte de la inflación.
De este modo, el PIB catalán avanzará en sintonía con el español, que organismos como el Banco de España y el Fondo Monetario Internacional proyectan que aumentará entre un 2,3% y un 2,1%, respectivamente. A pesar de ello, el Departament d’Economia i Finances advierte del “riesgo de deterioro si el conflicto se alarga”. Por este motivo, contempla un escenario complementario adverso, en el que el PIB subiría un 2,1%, y otro severo, en el que lo haría un 1,9%.
El principal motor económico seguirá siendo la demanda interna, pese a que el consumo de los hogares (2,6%) se ralentizará por el aumento de los precios. Una desaceleración que quedará compensada por el dinamismo del mercado laboral, el impulso demográfico y las medidas para hacer frente al encarecimiento de la energía. Por su parte, la inversión se moderará por la incertidumbre internacional y el repunte del coste financiero, si bien todavía se notará el impacto positivo de los fondos europeos.
Por otro lado, la aportación de la demanda externa continuará siendo negativa (-0,2 puntos). Se espera que tanto las importaciones como las exportaciones frenen el ritmo.
El PIB aumentará menos en el 2027
La moderación del crecimiento sería aún mayor de cara al 2027, cuando pronostica que la economía catalana crezca un 1,8%, “una tendencia de ralentización similar a la que se prevé para la economía española”. El crecimiento sería del 1,7% en el escenario adverso y del 1,3% en el severo.
Por lo que respecta a la creación de empleo, esta seguirá cosechando cifras positivas, “pero a un ritmo menos intenso que años atrás”, admite la Generalitat. La previsión es que durante este y el próximo año se creen cerca de 100.000 puestos de trabajo en un contexto en el que la población activa experimentará “un aumento notable”, lo que provocará que el descenso de la tasa de paro sea moderado.
