La furia se descontrola

Toda máquina de vapor dispone de una válvula de seguridad. Esa válvula no dirige la máquina, pero impide que la presión se descontrole. Mecánica del siglo XIX, todavía indispensable en la era de la inteligencia artificial.

En el sistema Madrid DF empieza a haber problemas con las válvulas de presión. Hay normas jurídicas que regulan la separación de los circuitos de poder, existe un cierto sentido común acumulado a lo largo del tiempo, refinado por la experiencia democrática, que establece límites intuitivos. Pero hay un código que puede elevar la presión, invocando la urgencia histórica. Ese código se escribe así: el que pueda hacer que haga. Esa orden está activada desde hace meses y ayer se produjo un pico de presión. No es fácil disciplinar a todos los agentes que operan en el circuito cuando se apela a la salvación de España. Dos semanas después de la visita consensual del Papa de Roma, la cafetera va a toda castaña.

La noticia es conocida por todos. El juez de instrucción Juan Carlos Peinado ordenó ayer la retirada del pasaporte de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Le prohíbe salir del país y le obliga a comparecer dos veces al mes en el juzgado. El juez argumenta que podría fugarse de España con la ayuda de su escolta policial para no comparecer en el juicio que le ha abierto ante un jurado popular. Esas medidas cautelares habían sido solicitadas por dos acusaciones particulares: Vox y Hazte Oír, organización cristiana de extrema derecha

Estupor. Los sindicatos policiales mayoritarios –en ningún caso favorables al actual Gobierno–, reaccionaron ayer con indignación ante la presunción del juez Peinado de una espectacular fuga de Begoña Gómez con la ayuda de agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Estamos viviendo, de nuevo, tiempos inéditos. Nunca un expresidente del Gobierno había sido llamado a declarar en sede judicial en calidad de investigado. Nunca se había registrado el despacho de un expresidente. Nunca se había encontrado el collar de la Castafiore, joyas valoradas en 1,3 millones de euros, en la caja fuerte de un expresidente. Nunca se había investigado a un expresidente con información proveniente de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Nunca se había enviado a juicio a la esposa de un presidente. Nunca se había retirado el pasaporte y prohibido la salida de España a la consorte. Nunca se había insinuado desde sede judicial que agentes del Cuerpo Nacional de Policía podrían ser cómplices de la fuga del siglo. Madrid DF, verano del 2026, 36ºC a las cinco de la tarde, 40ºC de sensación térmica. Pico de vapor.

Un regalo del juez Peinado al partido en el Gobierno. El PSOE acaba de vivir una de sus peores semanas. En estos momentos se halla contra las cuerdas. Le ha estallado un volcán y seis ríos de lava bajan por la pendiente judicial. El caso Ábalos-Koldo. El caso Santos   Cerdán (a punto de publicar un libro en defensa de su inocencia). La delirante historia de Leire Díez, cuyas sonoras libretas pueden dar paso a diversas instrucciones judiciales. El caso Zapatero, Venezuela, labores de consultoría y el collar de esmeraldas y rubíes. El juicio al hermano de Sánchez y el futuro juicio a su esposa. Ahí hay suficiente dinamita para tumbar a tres gobiernos. El centroizquierda español arriesga un hundimiento estructural en las próximas elecciones generales pese a los buenos datos que presenta la economía en su dimensión macro.

En la semana negra del PSOE, Feijóo anuncia que habrá coalición de gobierno PP-Vox

Sánchez ha podido aguantar lo que no está escrito porque una moción de censura no es hoy viable en términos aritméticos. Las organizaciones políticas catalanas y vascas más próximas a sus respectivas esferas empresariales (Junts y PNV) todavía no pueden dar su voto a la coalición Partido Popular-Vox, cada vez más visible, cada vez más corpórea. Necesitan que la situación se decante, que la coyuntura sea del todo imposible. Es el nudo España.

No hay lluvia de encuestas electorales en estos momentos. No siempre ha sido así en los momentos fatídicos. Hay una cierta prudencia demoscópica, aunque el CIS, siempre acusado de progubernamental, indicase una caída de cinco puntos del PSOE en su barómetro de mayo. En el interior de ese barómetro hay datos relevantes en lo que se refiere a la solidez de los liderazgos. El politólogo Oriol Bartomeus, director del ICPS (Institut de Ciències Polítiques i Socials de Barcelona), sigue con atención ese marcador mensual. La encuesta de mayo del CIS confirma una tendencia de toda la serie desde el inicio de la actual legislatura. Cada vez que la tensión se dispara, el partido que coagula mejor es Vox.

España vive un momento político muy delicado. El Gobierno agota el combustible, el PSOE corre riesgo de desplome, el PP dice que pactará con Vox, y un juez de Madrid comete el error de transmitir que van a saco
España vive un momento político muy delicado. El Gobierno agota el combustible, el PSOE corre riesgo de desplome, el PP dice que pactará con Vox, y un juez de Madrid comete el error de transmitir que van a saco© Mark Evans

Cada vez que la tensión política y mediática se eleva, Santiago Abascal emerge como líder con una base electoral más enardecida. Pasó entre julio y noviembre del 2025 tras la detención y encarcelamiento de Santos Cerdán y la entrada en prisión de José Luis Ábalos. Ha vuelto a pasar en mayo del 2026 con las graves acusaciones contra el expresidente José Luis Rodriguez Zapatero. La línea verde se dispara hacia arriba cada vez que el Gobierno se halla a un paso del descalabro. No estamos hablando de intención de voto, es un indicador de la densidad de los liderazgos.

Sánchez, que se había recuperado tras su enfrenamiento con la Administración Trump a propósito de la guerra de Irán, vuelve a caer, pero no se despeña. Bajó más en julio del año pasado, cuando el secretario de organización del PSOE fue encarcelado. Habrá que ver qué dice el barómetro de junio.

 Alberto Núñez Feijóo tuvo un mes de abril magnífico. La victoria del Partido Popular en Andalucía después de una campaña de perfil centrista le dio un fuerte empujón hacia arriba. La adhesión de los electores del PP a su figura creció 18 puntos en abril; superó por primera vez en mucho tiempo la cota 50%. En mayo retrocedió nueve puntos. Misterio. Cuando la tensión sube, Feijóo pierde brillo como líder.

 Yolanda Díaz está de salida. En ese lado izquierdo hay ahora un vacío monumental que obliga a prestar atención a la intervención de Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, en un gran mitin del sindicalismo europeo celebrado esta semana en Madrid. El acto ha pasado casi inadvertido en la semana negra del PSOE. También se ha prestado poca atención a la huelga general en Portugal contra la última reforma laboral, finalmente derrotada en la Asamblea de la República.

El juez Peinado va sin miramientos y alimenta todas las suspicacias del electorado de izquierdas

Durante esta semana, Feijóo ha oficializado que habrá coalición de gobierno con Vox si es necesario. De­saparece una línea roja que jamás existió. El grupo dirigente del PP no quiere que un segmento de la derecha vaya a votar a Vox para darle más capacidad de presión. Es su última táctica para intentar frenarlos: naturalizar el pacto.

Los escándalos desmovilizan al electorado de izquierdas, el PSOE corre serios riesgos estructurales, Sánchez aguanta más de lo previsto, y el juez Peinado trabaja para dar la razón a quienes piensan que el campo de juego no es neutral. Los que pueden hacer, hacen. Mucha acumulación de fuerzas y poca válvula de vapor. En España nunca ha sido bueno querer humillar al otro bando. Los ahogos pueden provocar sorpresas electorales.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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