La guerra y la IA impactan en las bolsas mientras el petróleo sube

Las bolsas arrancan la semana con caídas presionadas por un doble frente. Por un lado, se da un recrudecimiento de los ataques entre Israel e Irán, que trastoca los diálogos de paz y reabre la guerra en Oriente Medio, disparando el crudo un 5%, hasta rondar los 98 dólares en el barril de Brent. En el otro, Asia sufre con la venta de acciones de empresas de inteligencia artificial que arrancó con fuerza en EE.UU. el pasado viernes.

El crudo deja sin mucho efecto la nueva subida de oferta anunciada ayer desde la OPEP+. El barril de Brent, termómetro en Europa, sube más del 3% en la media sesión, calmando un poco el pico de la apertura. El Brent ronda así los 98 dólares. En el caso del WTI, de referencia en EE.UU., marca un repunte similar, hasta los 94 dólares. Los ataques de Israel e Irán reavivan los temores a un cierre más prolongado del estrecho de Ormuz, vía clave para la energía.

En Europa, el rojo domina las bolsas a media sesión, pero sin que el panorama sea dramático. El EuroStoxx 50, que agrupa a las grandes firmas del continente, cede medio punto. El descenso es ligeramente superior en Frankfurt (-0,8%), mientras que París pierde cuatro décimas. 

En el caso del Ibex 35, cae un 0,30% y queda por debajo de los 18.300 puntos. Las turísticas Amadeus e IAG son las más bajistas, con un descenso algo menor al 2%, afectadas por la subida del crudo. Indra, en el otro lado, es la que más sube, con un 2,5% al alza. La compañía ha aparcado por ahora la fusión con Escribano.

El impacto de la IA hace un agujero más notable en Asia, donde el Kospi surcoreano se ha hundido un 8,3%. El índice, el más rentable del mundo en lo que va de año por la fuerte revalorización de las empresas de semiconductores, ahora sufre. La tecnológica Samsung (-10,18%) destaca entre los más afectados. En Tokio la caída ha sido cercana al 4% y en Hong Kong ronda el 2%.

El desplome de las bolsas asiáticas da continuidad al hundimiento de Wall Street el pasado viernes como consecuencia principalmente de las caídas registradas entre algunos de los principales valores tecnológicos.

Con la previsión de unos tipos de interés más altos por la mayor inflación o la fortaleza laboral, los bonos anticipan un mejor rendimiento y se convierten en una buena alternativa, más segura. Así, los inversores salen de opciones de mayor riesgo como las tecnológicas y la inteligencia artificial, que además necesita financiarse continuamente para sus fuertes inversiones. Esta financiación ahora será más cara. 

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