Ni a Europa ni a Ucrania les gusta el excanciller alemán Gerhard Schröder como posible mediador en unas futuras negociaciones por su proximidad al Kremlin y sus lazos comerciales con Moscú. Pero hay otro personaje, incluso más cercano al presidente ruso, Vladímir Putin, que entre bambalinas está jugando hoy el papel de contacto informal. La gran diferencia es que los ucranianos sí confían en él. Se trata del multimillonario ruso Román Abramóvich, quien el mes pasado viajó a Kyiv para recoger un mensaje para Moscú de Volodímir Zelenski.
Durante su visita a Londres, el presidente ucraniano confirmó el pasado fin de semana que en mayo se había reunido de forma privada con el antiguo dueño del club de fútbol del Chelsea, a pesar de ser una persona sancionada por los aliados occidentales de Ucrania. La presencia del oligarca en Ucrania demuestra que se había creado un canal extraoficial entre los líderes de los dos países enemigos en un momento en el que las conversaciones de paz con la mediación de Estados Unidos se encuentran en modo pausa por la guerra en Oriente Medio.
Antes, Putin reveló la apertura de esa vía de comunicación. El viernes 5 de junio, durante su intervención en el Foro Económico de San Petersburgo, dijo que Zelenski había invitado a un empresario ruso a viajar a Ucrania. “Hace tres semanas, uno de los representantes de nuestros círculos empresariales me llamó para consultarme. Yo le dije: ‘Ve, por favor”, explicó el líder ruso, sin revelar de quién hablaba.
Zelenski transmitió a Putin a través de Abramóvich que no va a ceder el Donbass
El jefe del Kremlin dio a entender que estos contactos tienen un carácter informal. “Yo no puedo autorizarte a hacer nada. Esto deben manejarlo personas especialmente entrenadas para ello: el Ministerio de Exteriores, El Ministerio de Defensa y otros servicios”, le dijo al oligarca.
La versión de Zelenski difiere de la de Putin. Según el líder ucraniano, habría sido la parte rusa la que propuso el encuentro. En una entrevista en el canal Sky News, dijo que Abramovich viajó a Kyiv para evaluar si Ucrania “estaba preparada” para iniciar conversaciones de paz.
Según el mandatario ucraniano, el mensaje clave que transmitió a Moscú fue que Ucrania nunca cederá la región del Donbass, en el este de Ucrania, como exige el Kremlin para detener los combates. También transmitió que estaba listo para encontrase personalmente con Putin en una ciudad fuera de Rusia y de Bielorrusia, el mismo mensaje que luego hizo público en una carta abierta al presidente ruso. El jefe del Kremlin lo rechazó, diciendo que no veía necesidad de un encuentro personal.
A pesar de la discrepancia sobre quién inició este contacto, la mediación del oligarca ruso bien podría servir para suavizar el odio creado entre los dos enemigos durante más de cuatro años de encarnizada guerra. No en vano, aunque incluido en las sanciones occidentales, ambos lados parecen dispuestos a escucharlo. “Yo confío en él, es una persona honrada”, dijo Putin sobre Abramóvich, aunque confesó que no tenían “un estrecho contacto” a pesar de conocerse “desde hace mucho tiempo”.
De Chukotka a las negociaciones fracasadas de Estambul
En el año 2000 el presidente ruso echó mano de Abramóvich para ponerle al frente de Chukotka, en el extremo más nororiental de Siberia, con el fin de reconstruir esa remota región y aumentar el nivel de vida local. El oligarca, nacido en Sarátov en 1966, estuvo en ese cargo hasta 2008.
Abramóvich estuvo presente en las fracasadas conversaciones de paz de la primavera de 2022 entre Rusia y Ucrania celebradas en Estambul. El anfitrión, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, confirmó que estaba participando en los contactos y que su presencia indicaba que era “de la confianza” de Moscú.
Pero comenzó a ejercer ese papel a iniciativa de la parte ucraniana. Se lo propuso un conocido, el director y productor de cine ucraniano Alexánder Rodnianski, cuyo hijo era consejero de Zelenski.
Aquellas conversaciones de Estambul no llegaron a buen puerto. Pero durante los años siguientes el oligarca ha seguido haciendo de contacto informal para resolver contenciosos concretos. En el mismo año 2022 participó en las negociaciones para lograr un acuerdo sobre el grano que, con la mediación de la ONU, permitió a Ucrania reanudar sus exportaciones de cereales y semillas a través del mar Negro. Posteriormente ha ayudado también a llegar acuerdos para llevar a cabo intercambios de prisioneros.
Las negociaciones formales que impulsó el año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentran actualmente en modo de pausa debido a la guerra contra Irán. En esta situación hay dos alternativas, o seguir ciegamente luchando en una guerra que ya ha causado centenares de miles de muertos o echar mano al menos de la diplomacia informal. La figura de Román Abramóvich parece la conveniente, pues como ha dicho al Financial Times una fuente próxima al oligarca, “es el único ruso que los ucranianos toleran”.
