En la ciudad de Barcelona se contabilizan 584 centros de culto de quince confesiones distintas, cifra que se eleva hasta los 747 si se contabilizan los de toda la comarca, según los últimos datos del Mapa Religiós de Catalunya, una herramienta que analiza la evolución de los edificios religiosos. En los últimos años, ha sido significativo el crecimiento de los templos evangélicos y los oratorios musulmanes, principalmente por la inmigración. Dónde se ubican y cómo se gestiona la construcción de los nuevos centros de culto es un reto para las grandes ciudades como Barcelona y su área metropolitana.
En este sentido, el director general d’Afers Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas, considera que la revisión del plan director urbanístico metropolitano que se está llevando a cabo debería reflexionar y abordar sobre estas cuestiones. “Uno de los problemas de la ciudad de Barcelona en los próximos años es saber qué hará con los centros de culto, es un debate urgente y clave que hay que revisar para favorecer la vertebración”, indicó Bassas durante una jornada sobre religiosidad en el contexto metropolitano en el ciclo Fem metrópoli, impulsado por Rethink Barcelona, un órgano de la Societat Barcelonesa d’Estudis Econòmics i Socials de Foment del Treball (SBEES).
Hay estudios de seguridad que afirman que cerca de un templo de culto baja la actividad delictiva de forma importante
Una vertebración, que según Bassas, pasa por recuperar los usos mixtos allí donde sea posible. “Si la industria ya no es dañina, integrémosla en la ciudad; lo mismo ocurre con la religión”, dijo el director general de Afers Religiosos que puso otro dato sobre la mesa. “Hay estudios de seguridad que afirman que cerca de un centro de culto baja la actividad delictiva de forma importante”, indicó.

La investigadora de la Universidad de Oslo Met, en Noruega, Rosa Martínez-Cuadros, reconoció los perjuicios, estereotipos y discriminación que todavía existen especialmente con la apertura de oratorios musulmanes. Recordó la polémica que se vivió hace años con la apertura de una mezquita en la calle Japó, en el distrito de Nou Barris, cuando vecinos y grupos de extrema derecha se opusieron durante días a su apertura. Un caso que acabó en los tribunales.
Hay que transformar la diversidad de orígenes, culturas y creencias en un factor de convivencia, cohesión social y progreso
Para la investigadora, vinculada también al grupo Investigacions en Sociología de la Religió (ISOR) de la UAB, iniciativas como la Nit de las Religions, una iniciativa surgida en Barcelona en el año 2016 y que se ha expandido a otras ciudades como Girona, que invita a la ciudadanía a descubrir la diversidad religiosa y espiritual a partir de actividades organizadas por distintas comunidades religiosas y entidades que ayudan a romper perjuicios.
En la misma línea se pronunció el presidente de la Fundació Joan Maragall, Jaume Angelats, que reconoció que el diálogo interreligioso “es un elemento indispensable al servicio de la cohesión y la armonía”.
El presidente de Foment del Treball y la SBEES, Josep Sánchez Llibre, durante su bienvenida al acto, recordó que una metrópoli no se construye solo con servicios públicos o vivienda, sino también a partir de las personas, sus relaciones, convicciones y valores compartidos. En este sentido ha instado a “transformar la diversidad de orígenes, culturas y creencias en un factor de convivencia, cohesión social y progreso”. Para Sánchez Llibre, “el respeto mutuo es básico para el buen funcionamiento de nuestras empresas y sociedad”.
Por su parte, el director de Acció Social i Sostenibiltiat de Veolia en España, Felipe Campos, recordó que “el futuro de Barcelona no puede depender solo de la transformación del espacio físico, sino de cómo sabemos construir una comunidad desde la diversidad”. En el turno de clausura de la jornada, la vicepresidenta de Foment del Treball, Mar Alarcón, recordó que “convivir exige un esfuerzo de conocimiento mutuo”.
