Bruselas quiere incrementar la presión sobre Rusia con nuevas sanciones y considera que, debido a la guerra en curso en Oriente Medio, lo conveniente es congelar durante seis meses su precio máximo para el petróleo ruso para evitar las ganancias extraordinarias que está teniendo Moscú por los elevados precios desde la crisis en Oriente Medio. El mecanismo dinámico que diseñó el bloque el año pasado no fue pensado para perturbaciones del mercado como la actual, ha explicado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por lo que propone que en el 21º paquete de sanciones a Rusia se incluya esta pausa del ajuste del tope hasta enero del año que viene para dar tiempo a que el mercado de petróleo “se estabilice”.
“El objetivo de nuestro paquete no podría estar más claro: queremos mantener toda la intensidad de nuestras sanciones, y la manera de hacerlo es garantizar que los beneficios de Rusia procedentes del petróleo sigan contenidos”, ha asegurado la alemana al presentar el nuevo paquete de medidas, que también añade otros 30 buques a la lista de la flota fantasma que usa Moscú para eludir las sanciones sobre su crudo o a bancos, fabricantes de armas o criptooperadores que ayudan a Rusia desde terceros países.
El tope al petróleo
El objetivo es “garantizar que los beneficios de Rusia procedentes del petróleo sigan contenidos”, dice Von der Leyen
El bloque adoptó el año pasado un mecanismo dinámico para garantizar que el precio máximo del petróleo se fije de forma automática cada seis meses, un 15% por debajo del precio medio de mercado del crudo ruso de los Urales. El precio límite actual es de 44,10 dólares por barril. Pero con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, la próxima revisión del tope de precios, prevista para julio, probablemente elevará el nivel a al menos 65 dólares. Si se congelase, se mantendría el precio máximo en el nivel actual, limitando así las ganancias extraordinarias que Rusia obtiene gracias a los altos precios actuales del petróleo.
La propuesta de nuevas sanciones, que todavía debe recibir el aval de los Estados miembros, incluye otra medida política clave, ha resaltado Von der Leyen: prohibir la entrada en la UE a cualquier persona que haya servido en las Fuerzas Armadas rusas desde el inicio de la guerra. Además, quiere sancionar por primera vez a los buques que asisten a esa flota fantasma, como en el suministro, y también restringir la venta de buques metaneros de gas natural licuado a Rusia, como ya se hizo antes con los petroleros.
También extiende las prohibiciones de transacción a 31 bancos rusos adicionales y busca sancionar a otros 20 bancos, empresas cripto o plataformas o comerciantes de petróleo en terceros países que prestan servicios a entidades o individuos rusos sancionados. Hay nuevas restricciones de exportación sobre productos y tecnologías usados por la industria militar rusa, como metales y aleaciones utilizados en los sectores aeroespacial y de defensa, o equipos de apoyo en tierra para drones. Se señala también al sector pesquero, con la prohibición de importar bacalao ruso.
“Nos despertamos con la noticia de drones violando el espacio aéreo europeo sobre el Báltico e incidentes en Rumanía y en el puerto de Constanza. Algunos lo llaman una escalada rusa; yo lo veo distinto: es, simple y llanamente, un fracaso. Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, Rusia no ha logrado someter a Ucrania”, ha sostenido Von der Leyen en una comparecencia ante la prensa.
La jefa de la diplomacia
Kallas cree que todavía no se dan las condiciones para las negociaciones con Rusia
Todo, mientras la Unión Europea debate si es un buen momento para tomar la iniciativa de negociar con Rusia y enviar a un mediador. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha asegurado recientemente que Europa debería tomar las riendas de las negociaciones ante el paso atrás de los estadounidenses, que han reconocido abiertamente —así lo dijo el secretario de Estado, Marco Rubio— que su intento de mediación no ha funcionado.
Alemania, Francia y el Reino Unido (el grupo conocido como E3), después de reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el domingo en Londres abogaron porque tanto Kyiv como Moscú den pasos para negociar directamente con la línea de frente actual como una de las bases encima de la mesa del Kremlin. Zelenski está dispuesto a que sean los líderes europeos y no el presidente estadounidense Donald Trump quienes dirijan los esfuerzos diplomáticos para un alto el fuego, pero de momento ha ofrecido a Vladímir Putin un encuentro cara a cara, que el presidente ruso rechazó la semana pasada.
El momento es propicio, creen Londres, Berlín y París, porque los avances territoriales de Ucrania y, sobre todo, la efectividad de sus ataques aéreos con drones contra las infraestructuras de la industria del petróleo rusa han equilibrado el campo militar en la guerra.
Sin embargo, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, cree que todavía no se dan las condiciones para estas negociaciones. “Realmente necesitamos actuar con paciencia estratégica a la hora de empujar a Rusia hacia una situación en la que esté dispuesta a negociar de verdad”, aseguró la jefa de la diplomacia europea este lunes en Chipre, tras una reunión informal de ministros de Defensa de la UE. “Creemos que aún no hemos llegado a ese punto. Por eso también hemos estado debatiendo hoy cómo ejercer más presión”, indicó, citando este nuevo paquete de sanciones como” un paso más para empujarlos a negociar de verdad”.
