Productividad y el progreso

En un documento de Foment sobre productividad, prosperidad y competitividad se hace referencia a aspectos que, según un artículo de este diario, rechaza el Informe Fénix. Como soy coautor me ha parecido oportuno comentar algunos aspectos. El más relevante es la coincidencia de Foment y el Fénix en que el país debe plantearse aumentar la riqueza y el bienestar de las personas y que para conseguirlo hay que aumentar la productividad. Como la correlación entre esta variable y el PIB per cápita está más que demostrada, no hay que dar le más vueltas al tema. Solo constatar que el PIB per cápita catalán en el 2000 estaba seis puntos por encima del europeo y ahora está seis por debajo, y que la productividad catalana, que en el 2000 era un 8% inferior a la europea, hoy se sitúa un 13% por debajo.

Foment señala como un éxito que el crecimiento haya creado mucho empleo, aunque al mismo tiempo considera que eso por él mismo no garantiza incrementos de renta por habitante. Sobre si la creación de empleo ha sido un éxito, depende de cómo se mire. Entre el 2000 y el 2026 ha aumentado el número de ocupados en Catalunya en casi 1,2 millones, pero eso no ha servido para reducir el desempleo, que ha crecido en 150.000 personas y la tasa de paro también, con el añadido que el grueso del aumento de empleo se ha concentrado en servicios de salarios bajos. En este punto también coincidimos con Foment cuando afirma que los países europeos adelantados tienen productividades altas porque tienen salarios medios altos.

Más lejos

Catalunya crea más empleo, pero cada vez se aleja más de Europa en cuanto a productividad y renta per cápita

En una línea parecida, Foment indica que los camareros alemanes cobran salarios altos porque la productividad agregada del país es alta. No discutiremos si es primero el huevo o la gallina en el mercado interior alemán, pero en países turísticos como Austria o Suiza, los camareros cobran salarios muy altos comparados con Catalunya, también turística. En el sector porcino danés, gran exportador como Catalunya, un empleado de matadero cobra más del doble que el de aquí. Por cierto, el Fénix pone en cuestión los salarios subvencionados (que Foment no cita) donde los beneficiarios son no residentes.

Catalunya sigue creciendo en volumen, pero se distancia de los europeos en renta per cápita. Se engorda en vez de centrarse en el músculo que, por suerte y acierto, ya tiene mucho. Adelgazar, decrecer (o detener el crecimiento) selectivamente y estimular la musculatura se puede hacer de muchas maneras: a base de dieta, de manera gradual o rápida, con medidas a negociar con Madrid, desde la Generalitat y los ayuntamientos, con medidas de estímulo, fiscales, salarios mínimos… El Fénix propone algunas que afectan a los statu quo y han generado rechazo. Es normal, haría falta hablar abiertamente y pedir que el poder político actúe, por interés general. Al fin y al cabo, al acuerdo compartido de que hay que aumentar la productividad añadiría un descontento social latente por el actual modelo económico. Las perspectivas de futuro hacen imperativo transitar hacia el progreso y dejar atrás un “crecer por crecer” que está forzando las costuras del sistema y nos empobrece.

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